Bertha Becerra. 07 de mayo de 2026. El sol de México

Las espigas en flor de un trigal en el municipio de Juchitepec, Estado de México. / Foto: Margarito Pérez Retana / Cuartoscuro.com
La seguridad alimentaria global enfrenta una nueva ecuación, donde el cambio climático, la presión demográfica y la degradación de recursos obligan a repensar cómo se producen los alimentos.
Así, mediante una alianza internacional, el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT) busca acelerar la innovación genética, fortalecer la sanidad vegetal y transformar los sistemas de producción del trigo en regiones altamente vulnerables.En un contexto de crecientes riesgos climáticos y presión sobre la producción de alimentos, el trigo uno de los cultivos más extendidos del mundo, se perfila como eje de una nueva generación de soluciones científicas y de colaboración.
Con el respaldo de la Fundación Bill & Melinda Gates y el Foreign Commonwealth & Development Office del Reino Unido, esta alianza, que impulsa el CIMMYT, busca acelerar la innovación en este cultivo estratégico y fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios a nivel global.
Durante tres días, expertos, responsables de políticas públicas y representantes del sector agrícola global se reunieron en Texcoco, en el marco del lanzamiento de HyBread y la Global Wheat Health Alliance, iniciativa que busca redefinir el papel del trigo en sistemas agroalimentarios cada vez más expuestos a condiciones extremas.
El diagnóstico se comparte en regiones clave como el sur de Asia y África Oriental, donde los productores enfrentan temperaturas más altas, lluvias irregulares y la propagación de enfermedades que comprometen la estabilidad de las cosechas.
Frente a este escenario, la innovación sobre incrementos por hectárea, ya no es suficiente, así lo consideraron los expertos y socios estratégicos que participaron en las sesiones de trabajo con María Itria Ibbam, especialista en Calidad de Trigo y Química de Cereales del CIMMYT.
Así como Gary Atlin, senior del Programa de la Oficina de la Fundación Bill & Melinda Gates; Flavio Breseghello, director del Programa Global de Trigo del CIMMYT y Susanne Dreisigacker, especialista en Mejoramiento Molecular del mismo centro internacional.
Cambio de enfoque
La propuesta de HyBread es un cambio de enfoque: el proyecto combina el desarrollo de variedades de trigo con el impulso a híbridos, tecnología que se utiliza ampliamente en otros cultivos, pero apenas comienza a consolidarse en el trigo.
Se puso de manifiesto que los híbridos ofrecen mayor tolerancia al calor, mejor desempeño en condiciones de escasez hídrica y resistencia más sólida frente a enfermedades como la roya, fusarium y wheat blast, que son las principales amenazas para la producción global de trigo.
Pero el alcance de esta iniciativa va más allá del mejoramiento genético. HyBread se diseñó como un modelo integrado que conecta tres dimensiones clave: la generación de híbridos de alto rendimiento y la expansión de un portafolio mundial de genes de resistencia a través de la Global Wheat Health Alliance.
Este enfoque responde a una realidad cada vez más evidente: la resiliencia agrícola no depende de una sola solución, sino de la articulación entre ciencia, sistemas de producción y redes de colaboración.
Sistemas más estables
En campo esto se traduce en sistemas más estables y productivos. Pero también en transformaciones más amplias: mercados de semillas más dinámicos, mayor acceso a servicios de extensión, adopción acelerada de nuevas variedades y mejores prácticas agronómicas.
En conjunto, estos cambios tienen el potencial de fortalecer toda la cadena de valor del trigo.
Esta iniciativa incorpora además un enfoque de inclusión social que reconoce que la transformación de los sistemas agroalimentarios requiere ampliar a quienes participan y se benefician.
Mujeres, jóvenes y nuevos actores del sector agrícola se consideran importantes para escalar el impacto de la innovación.
A nivel operativo HyBread adopta un modelo “champion-challenger”, es decir se compara como una nueva alternativa desafiante, en el que las variedades actuales continúan su mejoramiento, mientras los híbridos se posicionan como semilla de próxima generación.
De acuerdo con los especialistas, este esquema permite reducir riesgos, mantener la continuidad productiva y facilitar la toma de decisiones basada en evidencia.


