Fundación Grupo Cajamar. 02 de julio 2026

El Observatorio del sector agroalimentario español en el contexto europeo, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y presentado por Cajamar, analiza la evolución y la posición competitiva del sector agroalimentario español en el ámbito de la Unión Europea.
En su novena edición, el estudio examina de forma integrada los tres eslabones de la cadena de valor —sector primario, industria de transformación y comercialización—, proporcionando una visión comparada sobre su peso económico, capacidad de generación de empleo, competitividad, innovación y principales desafíos.
El informe confirma que el sector agroalimentario continúa siendo uno de los pilares de la economía española. En 2025 genera un valor añadido bruto (VAB) de 137.387 millones de euros, equivalente al 9% del total de la economía, una especialización significativamente superior a la media de la Unión Europea (6,2%). España aporta el 13% del VAB agroalimentario de la UE-27 y ocupa la cuarta posición por tamaño entre los Estados miembros. Dentro de la cadena de valor, la comercialización concentra la mayor parte de la actividad económica y del empleo, mientras que la industria de transformación destaca por registrar el mayor crecimiento real del VAB durante el último año.
La importancia del sector también se refleja en su dimensión social. Más de 2,6 millones de personas trabajan en actividades agroalimentarias, lo que representa el 11,5% del empleo nacional, un porcentaje superior al promedio europeo. Este peso convierte al sector en un elemento esencial para la cohesión territorial y el desarrollo del medio rural. Sin embargo, el estudio advierte de problemas estructurales como el envejecimiento de la población activa, las dificultades para garantizar el relevo generacional y la escasa presencia de mujeres en determinadas actividades, aspectos que exigen mejorar las condiciones laborales y atraer nuevos profesionales.
En el ámbito de la competitividad, España mantiene una posición destacada gracias a unos costes laborales inferiores a los de la mayoría de sus competidores europeos. No obstante, esta ventaja no se sustenta en una mayor productividad, sino en menores costes salariales, lo que evidencia la necesidad de incrementar la eficiencia mediante mayores inversiones en innovación y desarrollo. El informe señala que el esfuerzo inversor en I+D continúa siendo aproximadamente un 30% inferior al promedio europeo, una brecha que limita el potencial de crecimiento del sector.
La fortaleza competitiva se traduce en un excelente comportamiento del comercio exterior. En 2025 las exportaciones agroalimentarias alcanzan un nuevo máximo histórico de 79.391 millones de euros, impulsadas principalmente por un aumento del volumen exportado y no por el incremento de los precios. Además, representan el 20,1% del total de las exportaciones españolas de bienes, el porcentaje más elevado entre los principales países exportadores europeos. España mantiene igualmente posiciones de liderazgo comunitario en productos como el porcino, las frutas frescas, el aceite de oliva, los cítricos, las aceitunas, el ganado ovino y caprino y las uvas.
El Observatorio identifica diversos retos que condicionarán la evolución futura del sector. Entre ellos destacan el reducido tamaño de muchas explotaciones y empresas, la necesidad de aumentar la productividad, la mejora de la rentabilidad, la digitalización, la incorporación de nuevas tecnologías y el aprovechamiento de los fondos europeos Next Generation EU. También subraya el impacto creciente del cambio climático y de la incertidumbre geopolítica, como el encarecimiento de la energía y los fertilizantes o las alteraciones en las cadenas logísticas internacionales.
Finalmente, el informe concluye que el fortalecimiento del sector pasa por impulsar la innovación, acelerar la digitalización, favorecer el relevo generacional y reforzar el peso de la industria alimentaria dentro de la cadena de valor, al tratarse del segmento con mayor capacidad para generar valor añadido por trabajador. El Observatorio se consolida así como una herramienta de referencia para orientar la toma de decisiones de administraciones, empresas y organizaciones del sector agroalimentario.


