El paquete de medidas anunciado por el Departamento de Agricultura estadounidense procura blindar comercial e institucionalmente un mercado que viene en expansión y que en 2026 mueve casi US$ 700 millones.
Jean Carlos Manzano G. 15 de septiembre de 2026. Banca y Negocios

Estados Unidos busca consolidar su posición como principal proveedor agroalimentario de Venezuela con una batería de programas que anunció la semana pasada en el que combina promoción comercial, financiamiento de importaciones, capacitación técnica y asistencia alimentaria, una decisión que se apoya en el nuevo marco de las relaciones económicas y políticas entre los dos países.
La importación de alimentos de origen estadounidense es mayoritariamente privada, una característica que ayudó a que no se desplomara con las sanciones y por el contrario acumula un incremento importante en los últimos cinco años y desde ese país ven oportunidades para hacer crecer los negocios, por lo que las medidas anunciadas por el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) apuntan ampliar el mercado con una mirada a largo plazo.
Estados Unidos alcanzó el primer lugar en el podio de proveedores de alimentos de Venezuela en 2025, con 30% de la cuota de un mercado de 2.500 millones de dólares, un liderazgo en el que desplazó a Brasil (con una cuota de 21%), y en el cual saca cada vez más ventaja, según las cifras más recientes disponibles.

Entre enero y julio de 2026, las compras venezolanas de alimentos a Estados Unidos acumulan un total de 692,5 millones de dólares, un alza de 64% en comparación con el mismo lapso del año pasado y 91% del total de 2025. En términos de volumen el incremento en el período es de 125%, según datos del USDA.
Las principales compras que realiza Venezuela a Estados Unidos son de productos a granel que sirven de insumo a la industria nacional. Destaca entre las mercancías el maíz con un monto de 374,9 millones de dólares entre enero y julio de 2026, un alza de 734% en contraste con el mismo lapso de 2025. En términos de volumen el incremento es de 703%, de acuerdo con los datos del USDA.

La importación de maíz es especialmente relevante porque la cantidad adquirida en 2026 (un total de 1,5 millones de toneladas), es la mayor desde 1967 (fecha más lejana de las estadísticas estadounidenses).
Otra mercancía con altos niveles de importación es el trigo, que en los siete primeros meses de 2026 acumula un monto de 88,9 millones de dólares, un alza de 39% en comparación con el mismo periodo del año pasado. El crecimiento también se aprecia en el volumen que subió 25%.
Un producto cuya compra a Estados Unidos se ha incrementado sustancialmente son las semillas, cuyo monto asciende a 2,3 millones de dólares entre enero y julio de 2026, 118% más que en igual lapso de 2025. En términos del volumen el alza fue de 143%.
Por su parte, los datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil indican que las importaciones de alimentos venezolanas acumulan un total de 440,2 millones de dólares, entre enero y agosto de este año (por debajo de EEUU incluso con un mes más contabilizado), un alza de 25,3% en comparación con el mismo lapso de 2025.
Uno de los crecimientos más importantes de las compras desde el agro brasileño es la de arroz, que creció 93%, así como también la de azúcar que se incrementó 24%.
En Venezuela no hay estadísticas disponibles que permitan ver los detalles de las importaciones, los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas son del año 2018.
Un vendedor con amplia cartera
La cartera de productos agroalimentarios que ofrece Washington es amplia y se trata de un actor clave en ese sector a escala global con exportaciones totales de 171.000 millones de dólares el año pasado. En específico para Venezuela, la guía para exportadores publicada en julio detalla que «la industria alimentaria estadounidense satisface rápidamente la demanda de los consumidores en todos los segmentos de productos».
Las mercancías además abarcan toda la cadena desde insumos agrícolas hasta productos de consumo directo, pasando por semillas, alimentos para animales y otros.

El principal desafío para los exportadores estadounidenses, según la propia USDA, es la competencia de países como Brasil y Colombia, que tienen una presencia importante en varias categorías, además de los productores nacionales en casos como la carne avícola. Sin embargo, destacan que el mercado presenta oportunidades por el crecimiento de la demanda y el interés de consumidores, minoristas e industrias.
Entre las oportunidades identificadas para los exportadores estadounidenses figuran ingredientes lácteos, leche en polvo y quesos, además de huevos para uso industrial y fertilización/incubación, carne de pollo, pavo y pato. En confitería, destacan el interés de comerciantes e importadores venezolanos por ampliar la oferta de caramelos y otras golosinas.
En ese mismo documento se detallaron como fortalezas del mercado nacional el uso de aplicaciones de financiamiento para compra de alimentos y la recuperación del nivel de abastecimiento. Además, contemplaba como oportunidades para las empresas estadounidenses una fuerte base de clientes ya establecidos, así como la expansión del sector retail.
Un paquete de programas para el largo plazo
El paquete de medidas anunciado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos apunta a fortalecer de distintas maneras su posición de líder en el mercado venezolano y por ello busca implementar programas que van desde el comercio hasta la asistencia humanitaria.
Washington plantea utilizar recursos del Programa de Acceso a Mercados, y del Programa de Desarrollo de Mercados Extranjeros, para estudiar el mercado venezolano, organizar seminarios comerciales y promover productos estadounidenses entre consumidores y compradores.
De hecho, señalan explícitamente el anuncio del paquete de medidas que «se está explorando la posibilidad de incluir a Venezuela como destino para una próxima misión comercial agroindustrial, que conectaría directamente a los exportadores estadounidenses con los compradores».
Por su parte, la guía para exportadores emitida en julio por el USDA, señalaba que con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, volvía a funcionar en Caracas la Oficina de Asuntos Agrícolas de la delegación estadounidense por lo que a diferencia de lo que venía ocurriendo desde 2019, los temas son tratados directamente en el país y no desde la embajada en Colombia.

La nueva estrategia incorpora un componente financiero. El USDA plantea promover las ventas de productos agrícolas estadounidenses mediante el Programa de Garantía de Crédito a las Exportaciones, que permite garantizar determinadas operaciones de crédito y reducir el riesgo financiero de las exportaciones.
El anuncio también señala que se levantarán restricciones recientes para permitir que cualquier banco extranjero aprobado pueda respaldar transacciones venezolanas, en el marco de la Iniciativa de Misión para la Resiliencia Alimentaria y Agrícola.
El componente de los préstamos para exportadores ya viene funcionando, según el mismo USDA señaló en su guía para exportadores de julio, así como la coordinación de las mayores cadenas de supermercados que establecieron «oficinas en Panamá o Miami para optimizar sus operaciones y garantizar un acceso fiable a los suministros».
Este anuncio viene en conjunto con la flexibilización de restricciones que acompaña la emisión de licencias desde enero para permitir un mejor flujo del dinero desde y hacia Venezuela.
Un elemento que se debe tener en cuenta es que ahora todo el ingreso petrolero venezolano está siendo administrado por una cuenta en el Tesoro estadounidense, es decir, que el gobierno de ese país tiene el control y conocimiento de las cantidades, lo que financieramente, aunque no se menciona, representa una especie de garantía para las operaciones.
La cooperación también contempla capacitación e intercambio de conocimientos. El Programa Internacional de Becas Borlaug de Ciencia y Tecnología Agrícola permitirá recibir a científicos e investigadores venezolanos para el intercambio de conocimientos y el impulso de la innovación agrícola.
A su vez, el Programa de Becas Cochran contempla capacitación técnica de corto plazo para profesionales y funcionarios agrícolas venezolanos, con énfasis en el fortalecimiento de marcos regulatorios y las condiciones para ampliar las exportaciones estadounidenses.
El USDA también está evaluando las condiciones de Venezuela para las iniciativas como el Programa Internacional McGovern-Dole de Alimentos para la Educación y Nutrición Infantil, Alimentos para el Progreso y Alimentos para la Paz.
Los tres tienen objetivos diferentes, pero buscan atender a la población más vulnerable en áreas que van desde alimentación escolar y nutrición hasta desarrollo agrícola y asistencia alimentaria a poblaciones afectadas por inseguridad alimentaria.
De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas, en Venezuela unas 5 millones de personas requieren asistencia alimentaria, además, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 21% de los estudiantes faltan a clases por falta de comida en sus hogares y en 2025 hubo un retroceso en la cobertura del programa de alimentación escolar en la población que habita en hogares donde los ingresos no cubren las necesidades de alimentación. Estas situaciones se ven agravadas en las zonas más afectadas por el doble terremoto de junio..

