Hemos “festejado” el décimo aniversario del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Son multitud los artículos, científicos y en prensa, que se han publicado al respecto, muchos de ellos muy interesantes y documentados.
Entre las muchas cosas a destacar, primero estaría el siguiente gráfico:
El gráfico va acompañado del comentario siguiente:
“Por sectores de actividad, los que más contribuyen al calentamiento son, por este orden, el energético, la industria y el transporte. Todos tienen un elemento común: que están alimentados principalmente por los combustibles fósiles”.
Fíjense ustedes bien en el gráfico, y miren abajo, muy abajo. Encontraran la línea que corresponde a la actividad agraria. O sea que, si hablamos de emisiones de dióxido de carbono,miren más del lado de los combustibles fósiles que del pedo de las vacas.
Si hablamos de emisiones de CO₂, miremos antes a los combustibles fósiles que al campo
Todos los sectores económicos, todos los actores económicos, incluido los ciudadanos y los consumidores, tenemos algo que hacer, aunque es verdad que unos más que otros.
Por ejemplo, un informe de la ONG Consejo Internacional de Transporte Limpio muestra que los aviones ejecutivos generaron tantas emisiones en 2023 como todos los vuelos que salieron del aeropuerto de Heathrow, el mayor de Europa.
¿Quiere esto decir que la agricultura no tiene nada, o poco, que ver con el cambio climático? Por supuesto que no.
La agricultura es, sin duda, causa y víctima del cambio climático. Están haciendo muchos agricultores, en Europa más que en el resto del mundo, muchos esfuerzos para reducir su huella ecológica. También es verdad que en parte por voluntad propia y en parte por obligación.
La agricultura es parte del problema climático, pero también una parte imprescindible de la solución
Se puede, se debe hacer las cosas aún mejor en temas (entre otros) de emisiones, de protección del suelo, de fijación de carbono atmosférico, de contaminación de acuíferos y de malos olores, en gestión racional del agua, en adaptación al cambio climático con diversidad de prácticas y cultivos, en reducción del uso de pesticidas y antibióticos; por solo poner unos ejemplos de una larga lista.
Pero el gráfico que comentamos tiene otra virtud. Explica el malestar de muchos agricultores, y no digamos ganaderos, cuando su actividad es denigrada de una manera desproporcionada con respecto a estas otras actividades que dominan la parte alta del gráfico.
No se puede impulsar la transición agroecológica culpando de forma desproporcionada a agricultores y ganaderos
Este sentimiento de frustración y de agravio no ayuda para nada a movilizar y convencer a los agricultores y ganaderos que deben ser parte activa de la indispensable transición agroecológica.
¡Bienvenido! a la actualización semanal de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial.
La nueva economía se está configurando en la intersección de la geopolítica, la tecnología y el cambio estructural. En 2026, la fragmentación geoeconómica, el aumento de la deuda y la transición verde están transformando los mercados, mientras que la adopción de la IA se acelera de forma desigual. Con la profundización de las brechas geopolíticas, las empresas se enfrentan a una mayor volatilidad y a difíciles disyuntivas, lo que hace que la resiliencia, la planificación de escenarios y una toma de decisiones más ágil sean cruciales para el éxito a largo plazo.
La serie de diálogos «Escenarios para la Economía Global» del Foro Económico Mundial lanza su primera edición, explorando cuatro futuros para la nueva economía en 2030, marcados por los cambios geoeconómicos y tecnológicos, y ofreciendo perspectivas sobre el crecimiento, el comercio, el trabajo y la competitividad. Más información .
La serie de diálogos Escenarios para la economía global del Foro Económico Mundial aprovecha la previsión y el diálogo entre industrias para ayudar a los tomadores de decisiones a comprender y abordar la incertidumbre.
La primera edición explora cuatro futuros para la nueva economía en 2030 en la intersección de las tendencias geoeconómicas y tecnológicas.
Los tomadores de decisiones de diferentes sectores ofrecen sus opiniones sobre las tendencias transformadoras que impactan sus industrias y las respuestas estratégicas relacionadas.
La incertidumbre y la complejidad están configurando cada vez más las perspectivas de la economía mundial.
Las divisiones geopolíticas se están ampliando, las tecnologías que cambian rápidamente están transformando las industrias y los mercados laborales, y los tomadores de decisiones están lidiando con crecientes disyuntivas.
Las decisiones estratégicas en este contexto requieren mayor agilidad y previsión. La Serie de Diálogos del Foro Económico Mundial sobre Escenarios para la Economía Global busca ayudar a los responsables de la toma de decisiones a gestionar la incertidumbre mediante el análisis de escenarios para la economía global y sus implicaciones para las empresas.
El Foro acaba de publicar un primer conjunto de escenarios desarrollados a través de esta iniciativa, que profundiza en los Cuatro Futuros para la Nueva Economía: Geoeconomía y Tecnología en 2030. Cada escenario conlleva riesgos y oportunidades que pueden transformar sectores y empresas individuales, pero las estrategias informadas, creativas y anticipatorias pueden ayudar a las empresas a adaptarse a la nueva economía.
Cuatro escenarios futuros centrados en la geoeconomía y la tecnología.Imagen: Foro Económico Mundial
Preguntamos a altos ejecutivos qué tendencias globales tendrán el mayor impacto en las estrategias de sus sectores durante los próximos cinco años. Y cuáles serán las principales fuentes de crecimiento y resiliencia en una era de mayor incertidumbre tecnológica y geoeconómica. Esto fue lo que respondieron:
Michael Combach, director de estrategia de Siemens Smart Infrastructure
Los próximos años redefinirán sin duda las estrategias corporativas, impulsadas por la confluencia de potentes megatendencias interrelacionadas que generan una mayor complejidad a un ritmo acelerado. En primer lugar, la digitalización y la IA impulsarán la transformación industrial y revolucionarán la forma en que innovamos y creamos valor. Esto exige priorizar los datos para generar valor a escala, mejorar la productividad y ofrecer información sin precedentes, esenciales para resolver algunos de los mayores desafíos que enfrentamos, entre ellos el cambio climático. Simultáneamente, la necesidad de descarbonizar y optimizar los recursos se intensificará para definir estrategias y demandas que aprovechen los rápidos avances tecnológicos que generan mayores beneficios ambientales y económicos.
Además, los cambios geopolíticos y la creciente glocalización aumentan la complejidad al impulsar la volatilidad, lo que exige estrategias regionales específicas y una sólida planificación de escenarios para garantizar el éxito empresarial. En general, en esta era de fuerzas transformadoras, el crecimiento y la resiliencia se verán profundamente influenciados por el poder de las redes basadas en la confianza. Las estrategias priorizarán aún más el valor y la cercanía del cliente y la colaboración, y buscarán aprovechar colectivamente la información basada en datos para escalar eficazmente y sortear la complejidad.
Bart Brouwer, Director de Desarrollo Corporativo; Estratega Corporativo Sénior, ING
La comercialización de la IA será la tendencia más transformadora para la estrategia bancaria en los próximos cinco años. En mi opinión, la IA ya no es solo una herramienta de eficiencia, sino un motor de crecimiento con el potencial de transformar por completo el modelo operativo de los bancos. Los bancos pueden lograr importantes aumentos de productividad, ciclos de negocio más rápidos y mejores resultados en materia de riesgos si logran escalar con éxito la IA en la gestión de riesgos, las operaciones y la interacción con el cliente. Más allá de la reducción de costes, la IA permitirá a los bancos ofrecer más y mejores ofertas personalizadas, tomar decisiones crediticias más rápidas (en tiempo real) y realizar análisis predictivos, creando nuevas oportunidades de ingresos y mejorando la experiencia del cliente.
Este cambio exige un reposicionamiento estratégico. Los bancos deberán pasar de modelos centrados en el producto a estrategias más centradas en la plataforma y el ecosistema, integrando la IA en cada nivel de la toma de decisiones y la prestación de servicios. También presentará nuevos desafíos de gobernanza, como el uso ético de la IA, el cumplimiento normativo y la ciberseguridad. Esto requerirá marcos robustos que garanticen la confianza esencial de los clientes. Muy vinculada a esta tendencia está la transformación de la fuerza laboral impulsada por la IA. Las habilidades necesarias en los bancos pasarán de funciones administrativas y de sucursal (repetibles) a la experiencia en datos, ingeniería y productos.
El crecimiento de los bancos se verá impulsado principalmente por la productividad impulsada por la IA, que reducirá los costes operativos mediante la automatización en áreas como la codificación de software, la detección de fraudes, la suscripción de seguros y la interacción con los clientes. Esto mejorará, por ejemplo, los resultados de riesgo (menor coste) y las tasas de conversión (mayor ingresos). Estos ahorros podrán reinvertirse en actividades generadoras de ingresos, como la innovación de productos y nuevas fuentes de ingresos. La resiliencia se derivará de una mayor integración de los servicios financieros propios del banco en ecosistemas financieros de terceros, integrando servicios en plataformas externas para ampliar el acceso y crear nuevos canales de distribución. Además, la IA facilitará una mejor gestión del riesgo y del balance general mediante pruebas de estrés avanzadas y planificación de escenarios. Esto ayudará a los bancos a gestionar la volatilidad.
“Finalmente, creo que la incertidumbre geoeconómica requiere una mayor diversificación regional, estrategias de liquidez actualizadas y modelos operativos lo suficientemente adaptables para mitigar los riesgos de fragmentación geopolítica”.
Arne Cartridge, asesor principal del director ejecutivo de Yara International
“Para la industria mundial del nitrógeno, dos tendencias que se cruzan darán forma a la estrategia corporativa en el próximo año y en adelante: la rápida descarbonización y la aceleración de la fragmentación geoeconómica.
La descarbonización ya no es una ambición a largo plazo; se está convirtiendo en una fuerza que define el mercado. La regulación, la tarificación del carbono, la demanda de los clientes y las emergentes cadenas de valor ecológicas convergen para diferenciar los productos de bajas emisiones de los convencionales. Para los productores de nitrógeno, esto transforma el amoníaco de un producto básico a una plataforma estratégica, lo que permite la producción de alimentos con bajas emisiones de carbono, apoya los sistemas de energía renovable y crea nuevos mercados para el amoníaco limpio en el transporte marítimo, la energía y el almacenamiento de energía. Las empresas que puedan escalar soluciones bajas en carbono creíbles y trazables obtendrán mercados premium y relevancia a largo plazo.
Al mismo tiempo, la fragmentación geoeconómica está transformando las cadenas de suministro, los flujos comerciales y el acceso a la energía. En un mundo multipolar, la resiliencia depende de la producción diversificada, el acceso seguro a la energía y las materias primas, y de sólidas alianzas locales. Esto crea oportunidades para que los actores globalmente integrados actúen como socios estabilizadores, apoyando la seguridad alimentaria, la autosuficiencia regional y la transición industrial.
“El crecimiento y la resiliencia surgirán de la combinación de la descarbonización industrial con la infraestructura digital, las alianzas confiables y la capacidad de operar en mercados fragmentados, posibilitando al mismo tiempo la seguridad alimentaria y energética mundial”.
Gokalp Kahraman, Director Regional, Reino Unido y Europa Occidental, Limak Holding
Durante los próximos cinco años, las tendencias más críticas que se pueden predecir son la intersección de la fragmentación geoeconómica, la adopción acelerada de tecnología y la transformación de la fuerza laboral. La tecnología es crucial porque puede ofrecer una solución fundamental al principal desafío de nuestra industria: la falta de interés y la incorporación de nuevos talentos a las profesiones de la construcción. Los avances técnicos deben centrarse en ampliar la automatización de las obras y adoptar la producción remota como respuesta a esta grave brecha de recursos humanos. Los avances tecnológicos también pueden transformar las normas tradicionales de contratación. La geopolítica tiene el mismo impacto, obligando a las empresas a abordar la mayor volatilidad mediante cadenas de suministro flexibles y operaciones diversificadas.
El camino hacia la resiliencia reside en implementar las estrategias acordadas de «no arrepentimiento». Esto implica considerar la inversión en tecnología (en construcción, IA, gemelos digitales, análisis avanzado de datos y automatización) no solo como una optimización, sino como un requisito para la supervivencia y una ventaja competitiva. También debemos lograr resiliencia geoeconómica mediante la diversificación geográfica en diferentes mercados para equilibrar el riesgo.
Además, la resiliencia exige una transformación contractual: abandonar modelos contractuales obsoletos en favor de contratos más colaborativos y de riesgo compartido, como los de tipo alianza o los de libro abierto. Finalmente, el crecimiento sostenido requerirá impulsar las alianzas público-privadas para abordar las importantes deficiencias acumuladas en infraestructura, a la vez que se integra la sostenibilidad como una constante innegociable en la planificación, el diseño y la construcción.
Renato Lulia Jacob, Socio, Director de Estrategia Corporativa, Desarrollo Corporativo y Relaciones con Inversores, Itaú Unibanco
En los próximos cinco años, las instituciones financieras se verán condicionadas principalmente por la fragmentación geoeconómica y la rápida comercialización de la IA. El aumento de las tensiones geopolíticas ya está contribuyendo a una mayor volatilidad en los flujos de capital, las divisas y los mercados de materias primas, variables de especial importancia para Brasil. Este entorno exige un análisis de escenarios más sofisticado, mejores capacidades de gestión de riesgos y una interacción más estrecha con los clientes, que se enfrentan a un contexto global menos predecible.
Simultáneamente, la IA está redefiniendo la economía y las expectativas de los servicios financieros. Está transformando la forma en que las instituciones captan, asesoran y apoyan a los clientes, a la vez que reduce los costes operativos y permite a los nuevos participantes competir con una agilidad sin precedentes. Por lo tanto, los bancos consolidados se enfrentan a un doble imperativo: implementar la IA a gran escala y hacerlo prestando una atención rigurosa a la gobernanza, la seguridad y el uso responsable de los datos.
Junto con estos cambios, la transformación de la fuerza laboral se vuelve crucial. El sector debe reclutar y desarrollar talento capaz de trabajar con tecnologías avanzadas, a la vez que capacita a los equipos para adoptar formas de operar más adaptativas y digitales. En conjunto, estas tendencias requerirán estrategias considerablemente más ágiles, tecnológicamente avanzadas y resilientes ante la incertidumbre global.
El crecimiento y la resiliencia en el sector financiero dependerán de una combinación acertada de innovación, confianza institucional y modelos de negocio diversificados. Entre estos, destaca la innovación impulsada por la IA, que impulsará el aumento de la productividad en los procesos crediticios, la evaluación de riesgos, la prevención del fraude y la interacción con el cliente. La integración de la IA en toda la organización nos permitirá atender a los clientes con mayor precisión y eficiencia, a la vez que abre nuevas vías para nuevos productos y servicios adaptados a una economía más digital.
Igualmente, la confianza y la solidez institucional seguirán siendo esenciales. A medida que la incertidumbre geopolítica aumenta el riesgo sistémico, los clientes priorizarán aún más la solidez de sus balances, la ciberseguridad, el cumplimiento normativo y la transparencia en la gobernanza. Estos atributos diferenciarán a las instituciones capaces de resistir las perturbaciones externas y apoyar a sus clientes en períodos de volatilidad.
Finalmente, la diversificación —en productos, fuentes de financiación y canales de distribución— ayudará a mitigar la incertidumbre. En Brasil, las oportunidades residen en los pagos digitales, la financiación a pymes, las soluciones de inversión y gestión patrimonial, y una mayor integración de los servicios financieros en los ecosistemas digitales.
“Al combinar el liderazgo tecnológico con una gestión prudente de riesgos y una gobernanza sólida, el sector puede seguir actuando como una fuerza estabilizadora y al mismo tiempo sostener el crecimiento a largo plazo, incluso en un entorno global más inestable”.
Lu Bo, vicepresidente corporativo de Estrategia Corporativa, Desarrollo de Negocios e Inteligencia de Mercado de la Oficina de Incubación de Lenovo
“La inteligencia artificial, impulsada cada vez más por una IA híbrida que combina inteligencia en el dispositivo, en el borde y en la nube para crear un modelo de adopción más receptivo, privado y escalable, será la fuerza definitoria que transformará la industria de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) durante los próximos cinco años.
La IA híbrida determinará cómo se entrega la inteligencia, equilibrando la capacidad de respuesta, la privacidad y la escalabilidad. Sienta las bases para dos transformaciones importantes: el auge de la IA personal y la IA empresarial. La IA personal cambiará la forma en que las personas interactúan con la tecnología, transformando las experiencias, de centradas en el dispositivo a verdaderamente centradas en el usuario. Las expectativas de asistencia contextual, continuidad fluida e interacciones intuitivas aumentarán en consecuencia.
Al mismo tiempo, la IA empresarial transformará el funcionamiento de las organizaciones, permitiendo nuevas formas de automatización, apoyo a la toma de decisiones y gestión del conocimiento que van mucho más allá de la analítica tradicional. Estos cambios marcan una transición de los flujos de trabajo digitales a ecosistemas inteligentes. Influirán en el diseño de productos, los modelos de servicio y las capacidades de la fuerza laboral, a la vez que aumentarán la importancia de la confianza, la gobernanza y el uso responsable a medida que la IA se integra en las actividades cotidianas y esenciales.
10. Opinión | El chisme como herramienta esencial de la docencia (y no es broma)Andrés García Barrios La educación necesita retomar la antigua práctica de la educación como testimonio, esa en la que detrás del conocimiento que compartimos esté presente nuestra personalidad. Buscar la autenticidad incluso ante las normas y las normalidades, y que nada oculte quiénes somos. LEER MÁS+
9. STEBE: Competencias digitales e IA, desde la experiencia estudiantilAntonio A. González Grez Esta iniciativa coloca al estudiante como protagonista y coinvestigador en el desarrollo de competencias digitales avanzadas a través de la experimentación activa en entornos reales. Los estudiantes puedan explorar, crear y evaluar tecnologías educativas bajo la guía de mentores experimentados. LEER MÁS+
8. Entre el cansancio y el desgaste: cuando enseñar agota más allá del aulaPaulette Delgado La enseñanza no solo implica transmitir conocimientos, sino también sostener vínculos, contener emociones ajenas y regular las propias. Este “trabajo emocional” constante genera un tipo de fatiga acumulativa que, con el tiempo, puede derivar en agotamiento crónico. LEER MÁS+
7. Inclusión de estudiantes con autismo: una guía comprensible para el aulaNohemí Vilchis A través de una mirada colaborativa y multiactoral, se destaca la importancia de comprender la neurodiversidad para consolidar entornos escolares más justos y empáticos. Reflexiona sobre los desafíos y reconoce las oportunidades para construir una educación verdaderamente inclusiva para estudiantes autistas. LEER MÁS+
6. Retroalimentar para mejorarMariana Sofía Jiménez Nájera La retroalimentación es parte fundamental de la educación, por lo que hay distintas metodologías que sirven como guía para estructurar opiniones y comentarios que busquen mejorar el desempeño de estudiantes y docentes. LEER MÁS+
5. «Vibe coding» para docentes: Crea apps educativas con ayuda de IAJosemaría Elizondo García Conoce las aplicaciones educativas que pueden crear los docentes con el uso de inteligencia artificial generativa, la pedagogía detrás de estas aplicaciones y una guía para hacer tu primera aplicación web educativa con ChatGPT. La clave es alinear cada aplicación con un propósito de aprendizaje específico. LEER MÁS+
4. El impacto de la gamificación potenciada por IAMelissa Guerra La gamificación por sí misma es una estrategia valiosa para los procesos de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, la IA puede ser una herramienta para impulsar su potencial y optimizar su alcance, aunque esto implique desafíos y cuestiones éticas. LEER MÁS+
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1. ¿Qué es la heutagogía?Melissa Guerra Aunque no es un término nuevo, la heutagogía enfatiza la autonomía de los estudiantes, fomentando las habilidades del pensamiento crítico y el aprendizaje a lo largo de la vida, lo cual es necesario y muy relevante para la educación actual. LEER MÁS+
Cambios regulatorios históricos, nuevos productos que comienzan a llegar al mercado, estudios científicos con beneficios medibles, nuevas técnicas de transformación genética mejoradas en eficiencia y avances en bioinformática para manejar una avalancha de datos genómicos marcaron 2025 como uno de los años más decisivos para la biotecnología agrícola. Desde Europa hasta América Latina, y desde el laboratorio hasta el consumidor, la edición genética y los cultivos transgénicos ya dejaron de ser una «promesa futura» para convertirse en soluciones concretas frente a desafíos productivos, climáticos, ambientales y de salud.
Este recorrido reúne las noticias más relevantes del año publicadas por ChileBio y ofrece una visión integrada de los principales avances en regulación, ciencia y adopción de la biotecnología agrícola a nivel global. A través de estos hitos, el reportaje permite entender por qué 2025 no fue solo un año de novedades aisladas, sino un período clave en el que la agricultura basada en ciencia sigue consolidándose como una herramienta concreta para enfrentar desafíos productivos, climáticos, ambientales y de seguridad alimentaria.
1) Novedades regulatorias: un punto de inflexión global
El año terminó con señales claras de cambio en el ámbito regulatorio. El Reino Unido dio uno de los pasos más relevantes al permitir la comercialización de cultivos editados genéticamente, estableciendo un marco diferenciado para aquellos desarrollos obtenidos mediante nuevas técnicas genómicas que no contienen ADN foráneo. Esta decisión busca acelerar la innovación agrícola y facilitar que los avances científicos, actualmente en ensayos de campo en tierras inglesas, lleguen efectivamente al campo.
Poco después, la Unión Europea alcanzó un acuerdo histórico para regular el uso de las Nuevas Técnicas Genómicas, reconociendo la diferencia entre cultivos editados y transgénicos tradicionales. Tras años de debate, este cambio regulatorio abre la puerta a una adopción más rápida de herramientas clave para enfrentar el cambio climático, mejorar la productividad y avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles. Este avance fue clave para no quedarse detrás de las otras regiones globales que ya lideran en NBTs, como Las Américas y Asia.
Fuera de Europa, Etiopía se sumó a los países africanos que apuestan por la biotecnología agrícola, autorizando la producción comercial de maíz y algodón transgénicos, incluidos eventos Bt de resistencia a plagas y de tolerancia a sequía. La medida responde a la necesidad de mejorar rendimientos, reducir pérdidas y fortalecer la seguridad alimentaria en un contexto de creciente presión climática.
En América Latina, 2025 estuvo marcado por un hito histórico: Chile dio luz verde al primer trigo editado genéticamente (con CRISPR) de las Américas, confirmando que no califica como transgénico según su marco regulatorio. Este hito, logrado por la startup chilena Neocrop Technologies, se considera también como la segunda luz verde regulatoria a nivel global para un trigo editado con CRISPR solo después de un gigante como China en 2024. Solo unas semanas después, la misma startup chilena obtuvo «luz verde» por CONABIA para este mismo desarrollo en Argentina, consolidando a la región como pionera en la regulación y uso práctico de la edición genética aplicada a un cultivo estratégico como el trigo, con foco en una mejora de su perfil nutricional.
Brasil, por su parte, avanzó en los preparativos regulatorios para aprobar el primer eucalipto editado genéticamente del mundo, ampliando el alcance de la edición genética hacia especies forestales de alto impacto productivo y ambiental. En Oceanía, Australia inició la evaluación de tomates transgénicos morados, desarrollados por su alto contenido de antioxidantes y potenciales beneficios para la salud del consumidor, los cuales podrían llegar pronto al mercado local, después de su debut comercial en USA en 2024.
2) Novedades comerciales: la biotecnología empieza a llegar al mercado
Durante 2025, varios desarrollos biotecnológicos comenzaron a cruzar la frontera entre el laboratorio y el mercado. En Estados Unidos, país que lidera el uso comercial global tanto de cultivos editados como OGMs, se inició la comercialización de cáñamo genéticamente modificado libre de THC, una innovación que elimina problemas regulatorios y productivos asociados al cultivo tradicional, ofreciendo mayor estabilidad y rentabilidad a los productores.
En la misma línea de beneficios directos para la salud, un maní editado genéticamente para eliminar proteínas alergénicas avanzó hacia su ingreso al mercado estadounidense, con el objetivo de reducir el riesgo de alergias alimentarias sin alterar las características tradicionales del producto.
El trigo transgénico HB4, tolerante a sequía, desarrollado por el sector público-privado argentino, dio un paso clave en su expansión internacional gracias a una alianza estratégica que impulsa su llegada y producción comercial en Estados Unidos, reflejando cómo ciertas tecnologías comienzan a escalar mediante acuerdos comerciales globales.
A nivel local, 2025 mostró además cómo Chile se consolidó como potencia mundial en semillas biotecnológicas, destacando su rol en contraestación, su marco regulatorio y sus capacidades técnicas como factores clave para atraer innovación y producción de alto valor. A nivel de respuestas positivas para uso comercial de cultivos editados, Chile se consolidó como la segunda potencia mundial después de Estados Unidos.
En Asia, India a través del apoyo público de su Gobierno, liberó sus primeras variedades de arroz editado genéticamente, enfocadas en mayor rendimiento y mejor adaptación climática, una decisión con impacto potencial significativo considerando la escala productiva del país y el rol del arroz en su seguridad alimentaria.
Uno de los casos más visibles del año fue el de las bananas editadas genéticamente de la startup Tropic (que no se oscurecen al cortarse, reduciendo su descarta a la basura) lanzadas al mercado por la startup Tropic. Estas bananas que reducen el desperdicio alimentario al prolongar su vida útil, también fueron reconocidas por la revista TIME entre los mejores inventos de 2025, consolidando su impacto comercial y mediático.
A estos avances se sumó una señal clave desde la sociedad: estudios realizados en Reino Unido, Suecia y España mostraron una creciente aceptación de los alimentos editados genéticamente y transgénicos, especialmente entre Millennials y la Generación Z, particularmente cuando los beneficios sociales, ambientales o de salud son claros y bien comunicados.
3) Desarrollos y estudios destacados: ciencia con impactos medibles
Más allá de los anuncios regulatorios y comerciales, 2025 fue un año en que la biotecnología moderna se consolidó al seguir mostrando beneficios concretos y cuantificables. Uno de los avances más llamativos fue el desarrollo de un tomate editado genéticamente capaz de reducir hasta en un 85% el espacio necesario para su cultivo, gracias a una arquitectura compacta que permitiría producir mucha más cantidad de fruta (aumentó en 180% la productividad) en superficies mucho menores. Este tipo de innovación abre nuevas posibilidades para la agricultura urbana, los sistemas verticales y la producción intensiva en ambientes controlados.
En el ámbito de la inocuidad alimentaria, si bien esta sólidamente establecido que los cultivos transgénicos son tan seguros e inocuos que su contraparte convencional, un nuevo estudio de más de siete años en primates confirmó que el consumo prolongado de maíz transgénico no genera efectos adversos para la salud, aportando una de las evidencias más robustas disponibles hasta ahora sobre la inocuidad de estos cultivos.
Otros desarrollos apuntaron directamente a la nutrición. Investigadores lograron sandías y remolachas capaces de producir mogrósido V, un edulcorante natural sin calorías, con un poder endulzante comparable al de edulcorantes artificiales. En paralelo, se avanzó en arroz y trigo editados genéticamente enriquecidos en CoQ10, un compuesto asociado a la protección de la salud cardiovascular.
La eficiencia agrícola también fue un foco central. Un trigo capaz de fertilizarse prácticamente por sí solo mostró el potencial de ahorrar más de mil millones de dólares anuales en fertilizantes, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental asociado al uso de nitrógeno. En la misma línea, se desarrollaron plantas capaces de capturar un 50% más de carbono atmosférico y producir el doble de biomasa, combinando mitigación del cambio climático con mayor producción de alimentos.
El estrés térmico, uno de los principales desafíos de la agricultura actual, fue abordado mediante arroz editado genéticamente tolerante al calor, que mostró resultados exitosos en sus primeros ensayos (con incrementos de hasta 273% bajo 40°C). En Europa, se completaron con éxito los primeros ensayos de campo de papa editada genéticamente resistente al tizón tardío, una enfermedad responsable de enormes pérdidas productivas y del uso intensivo de fungicidas.
En el ámbito de la salud humana, 2025 también marcó avances relevantes. Se iniciaron ensayos clínicos con tomates editados genéticamente para combatir la deficiencia de vitamina D, y continuaron los progresos en trigos biotecnológicos que reducen significativamente las proteínas tóxicas para personas celíacas, mejorando al mismo tiempo la calidad panadera.
Portada del Manual de Artesanía del proyecto «Jo arao. ¡Kokotuka orikuare!», elaborado junto a comunidades warao del Delta del Orinoco para fortalecer medios de vida basados en saberes tradicionales. Fuente: Fundación Tierra Viva (2025)
Pablo Kaplún Hirsz 6 de enero de 2026, Movimiento SER
Desde los Andes hasta el Delta del Orinoco, iniciativas comunitarias conectan agricultura sostenible, saberes ancestrales y cooperación internacional.
En un país donde el territorio suele aparecer en los titulares como problema —crisis, abandono, extractivismo—, dos organizaciones venezolanas están proponiendo una lectura distinta: la del territorio como posibilidad. No es casual que ambas incluyan la palabra Viva en su nombre. Geografía Viva y Fundación Tierra Viva trabajan en contextos distintos, pero comparten una misma convicción: ni la geografía ni la tierra son conceptos abstractos si se ponen al servicio de la vida comunitaria.
Formar en el territorio: agricultura sostenible en Mérida
Productores del proyecto Huertas y Mesas del Río Santo Domingo participan en un taller de Manejo Integrado de Cultivos, desarrollado en el estado Mérida con acompañamiento técnico del INSAI y la ONG Geografía Viva. Fuente: Comunicación Continua / Geografía Viva.
En el eje andino venezolano, productores del proyecto Huertas y Mesas del Río Santo Domingo participaron recientemente en un taller de Manejo Integrado de Cultivos, una experiencia formativa impulsada por Geografía Viva junto al Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI).
Durante dos jornadas, agricultores locales combinaron contenidos teóricos con prácticas de campo orientadas a mejorar la producción de alimentos, reducir el impacto ambiental y fortalecer la seguridad alimentaria. Más allá de la capacitación técnica, el taller puso el acento en el acompañamiento territorial: diagnóstico de parcelas, asesoría directa y adaptación de los conocimientos a las condiciones reales del entorno.
La iniciativa forma parte de un proyecto respaldado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y se inscribe en una lógica de desarrollo local que busca que la geografía —el lugar concreto donde se vive y se cultiva— sea una aliada, no un obstáculo.
Cuidar la tierra: manuales para fortalecer los medios de vida warao
A cientos de kilómetros de allí, en el Delta del Orinoco, Fundación Tierra Viva trabaja desde otro punto del mapa y desde otro tipo de saber. En comunidades del pueblo warao del municipio Pedernales, la organización presentó una serie de manuales de fortalecimiento de medios de vida, elaborados de manera participativa y con profundo respeto por la cultura indígena.
Bajo el título “Jo arao. ¡Kokotuka orikuare!”, los cuadernos abordan tres áreas centrales para la vida comunitaria: artesanía, agricultura y pesca. No se trata de guías técnicas importadas, sino de materiales construidos junto a las propias comunidades, que recogen prácticas ancestrales, las sistematizan y las proyectan hacia el futuro.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Asociación Primera Urgencia y el Centro de Estudios de Derechos Sexuales y Reproductivos, así como con la cofinanciación de la Unión Europea, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional y su potencial como experiencia replicable en otros contextos.
Un mismo hilo: territorio, saber y sostenibilidad
Aunque sus acciones se desarrollan en escenarios muy distintos —los Andes agrícolas y el Delta fluvial—, Geografía Viva y Tierra Viva comparten un hilo común: poner el conocimiento al servicio de quienes habitan el territorio. En un caso, mediante formación técnica y acompañamiento productivo; en el otro, mediante la valorización de saberes indígenas y economías tradicionales.
Para el público venezolano, estas experiencias muestran que es posible construir alternativas desde lo local, incluso en contextos adversos. Para el público español, especialmente vinculado a la cooperación, el desarrollo rural o la sostenibilidad, ofrecen ejemplos concretos de cómo el territorio y la tierra pueden convertirse en espacios de innovación social, lejos de soluciones estandarizadas.
Geografía y tierra. Mapa y suelo. Formación y memoria. Cuando están vivas, dejan de ser palabras y se convierten en futuro.
Portada del Manual de Agricultura del proyecto «Jo arao. ¡Kokotuka orikuare!», una guía comunitaria que promueve prácticas agrícolas sostenibles y el cuidado del suelo en comunidades warao del municipio Pedernales. Fuente: Fundación Tierra Viva (2025)
Conexiones entre iniciativas: innovación social y sostenibilidad
Aunque Geografía Viva y Tierra Viva operan en contextos distintos —una centrada en capacitación técnica agrícola, la otra en fortalecimiento comunitario tradicional—, ambas organizaciones comparten una visión de desarrollo sustentable, participación social y empoderamiento local.
Para audiencias venezolanas, estas acciones refuerzan la urgencia de soluciones horizontales que respondan a desafíos productivos y culturales. Para el público español interesado en cooperación y sostenibilidad, estas iniciativas representan modelos replicables de intervención comunitaria y producción de conocimiento que vinculan ciencias agrarias, derechos culturales y resiliencia económica.
Fuentes: 1.- Geografía Viva (www.geografiaviva-venezuela.blogspot.com) y Comunicación Continua (www.comunicaciocontinua.com) y 2.- Fundación Tierra Viva (https://www.tierraviva.org/jo-arao-kokotuka-orikuare-manuales-de-fortalecimiento-de-medios-de-vida-warao/)
Ambiente: Situación y retos es un espacio de El Nacional coordinado por Pablo Kaplún Hirsz, Web: www.movimientoser.wordpress.com ,