
Paula Ruiz , directora de I+D+i en TROPS, socio estratégico en la convocatoria de ‘Retos Tecnológicos’ de Cajamar Innova Agrotech, defiende que la innovación más efectiva nace de conectar el conocimiento del campo con la agilidad tecnológica.
El contador sigue corriendo. El 2 de marzo cierra el plazo de la convocatoria ‘Retos Tecnológicos’ de Cajamar Innova Agrotech, una iniciativa que lleva la innovación abierta al corazón del sector agroalimentario. Startups, empresas tecnológicas, grupos de investigación y equipos innovadores tienen hasta esa fecha para presentar proyectos con vocación de impacto real: soluciones que respondan a necesidades concretas y urgentes del campo. Si tienes algo que aportar, este es el momento.
La convocatoria cuenta con un ecosistema de socios estratégicos de primer nivel: Anecoop, Coexphal, Unica Group, Trops y Vicasol. Cinco organizaciones con presencia real en el mercado, dispuestas a abrir sus estructuras, sus datos y su conocimiento para que las mejores ideas puedan probarse, ajustarse y escalar. No es solo financiación: es acceso directo al sector.
Hablamos con Paula Ruiz Hernández, directora de I+D+i y Sostenibilidad en TROPS, para entender desde qué perspectiva se implica una organización como la suya en un proceso de innovación abierta y qué espera de las soluciones que lleguen a su campo.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos que afronta el sector agroalimentario en relación con el agua, la producción y la sanidad vegetal?
Desde TROPS identificamos tres grandes desafíos interconectados:
Agua. La escasez estructural de recursos hídricos, la mayor variabilidad climática y la necesidad de integrar fuentes no convencionales —agua regenerada, mezcla, desalación— obligan a gestionar el agua con criterios cada vez más técnicos y medibles. El reto no es solo regar menos, sino regar cuando y cuánto se necesita, garantizando viabilidad agronómica, económica y ambiental.
Producción. El sector necesita anticiparse. La planificación de cosecha sigue estando muy condicionada por la incertidumbre climática, la heterogeneidad de parcelas y la falta de modelos predictivos robustos. Mejorar la predicción nos permite mejorar la logística, la anticipación comercial y la reducción de mermas.
Sanidad vegetal. La aparición de nuevas plagas y enfermedades, junto con la reducción progresiva de materias activas disponibles, exige un cambio de enfoque. Es imprescindible pasar de reaccionar a anticipar, combinando conocimiento agronómico, datos de campo y herramientas digitales que ayuden al técnico y al agricultor a tomar mejores decisiones.
¿Qué impacto tendría para vuestra organización —y para el sector— disponer de una solución eficaz en cada uno de estos ámbitos?
Huella hídrica. Disponer de una solución automatizada para su cálculo nos permitiría gestionar el agua con datos reales, facilitando el cumplimiento normativo y demostrando una transparencia completa ante clientes, administraciones y sociedad. Para el sector, supone pasar de estimaciones genéricas a indicadores reales.
Predicción de cosecha. Una predicción precisa tendría un impacto directo en la planificación de campañas, la optimización de recursos y las gestiones comerciales, además de permitir reducir mermas y pérdidas.
Asistente virtual para plagas y enfermedades. Un asistente virtual puede convertirse en una herramienta clave de apoyo técnico al agricultor, integrando datos de campo, clima y conocimiento agronómico experto. El impacto no es sustituir al técnico, sino multiplicar su capacidad, mejorar la detección temprana y favorecer estrategias de manejo más eficientes.
¿Qué os llevó a impulsar estos Retos junto a Cajamar Innova?
En TROPS llevamos años trabajando en digitalización, sostenibilidad y mejora continua, pero somos muy conscientes de que los grandes retos del sector no se resuelven en solitario. Cajamar Innova tiene una visión muy alineada con la nuestra: innovación aplicada, con impacto real y orientada al agricultor. Estos retos nacen de necesidades detectadas en campo, con el objetivo de encontrar soluciones que funcionen, que puedan probarse, escalarse y generar valor real para las cooperativas y los agricultores.
¿Por qué apostáis por un modelo de innovación abierta en colaboración con startups y empresas tecnológicas externas?
Creemos que la innovación más efectiva surge cuando se conecta el conocimiento del campo con la agilidad tecnológica. Las startups aportan nuevas miradas, velocidad y especialización; nosotros aportamos contexto real, datos, parcelas de prueba y conocimiento agronómico. En este modelo de colaboración el aprendizaje se acelera exponencialmente para ambas partes y se crean soluciones pensadas para ser implantadas en entornos reales.
¿Qué mensaje enviaríais a las startups y empresas tecnológicas que estén valorando presentarse al Reto?
El sector agrícola busca soluciones prácticas y alineadas con la realidad del campo. El agricultor necesita herramientas sencillas, fiables y adaptadas a su día a día, por lo que, para desarrollar soluciones efectivas, es imprescindible contar con equipos con ganas de entender los problemas del campo, adaptarse y construir conjuntamente.
Valoramos tecnologías que entiendan que en el campo hay variabilidad, limitaciones, imprevistos y decisiones que se toman muchas veces sobre la marcha. No buscamos la solución perfecta, sino herramientas útiles, que aporten valor real, que ayuden a tomar mejores decisiones y que sean escalables fácilmente.
Retos tecnológicos de esta convocatoria
Innovación digital para afrontar plagas, estimar cosechas y medir la huella hídrica en el sector agroalimentario

En esta edición se plantean tres Retos Tecnológicos: el desarrollo de un asistente virtual para el control de plagas y enfermedades, una herramienta digital para la estimación de la cosecha e instrumentos para el cálculo de huella hídrica.
En el primer reto se pide el desarrollo de una solución basada en inteligencia y visión artificiales capaz de identificar plagas y enfermedades a partir de imágenes reales de campo y ofrecer recomendaciones automatizadas de control adaptadas a cada situación.
En el segundo, la elaboración de una herramienta digital basada en visión artificial, inteligencia artificial y análisis de datos que permita estimar de forma temprana y precisa el rendimiento de los cultivos mediante el análisis automatizado de fotografías y vídeos captados en campo. Así como, la creación de una herramienta digital sencilla y estandarizada para el cálculo de la huella hídrica (azul, verde y gris) de productos agroalimentarios, a partir de datos básicos de producción y consumo de agua.
«BUSCAMOS SOLUCIONES REALISTAS Y ESCALABLES: EL SECTOR NECESITA TECNOLOGÍA ÚTIL, NO SOLO INNOVADORA»
Manuel López (Unica Group) explica cómo los grandes retos del agua, la producción y la sanidad vegetal hacen imprescindible apostar por la innovación colaborativa en el marco de la convocatoria de Retos Tecnológicos de Cajamar Innova Agrotech

Quedan muy pocos días: el 2 de marzo vence el plazo de la convocatoria ‘Retos Tecnológicos’ de Cajamar Innova Agrotech, una iniciativa pensada para startups, empresas tecnológicas, grupos de investigación y equipos innovadores con ganas de transformar el sector agroalimentario desde dentro. El objetivo es claro: desarrollar soluciones reales para necesidades reales. Si tienes un proyecto en esta dirección, el momento de actuar es ahora.
Detrás de esta convocatoria hay nombres que conoce bien el sector. Anecoop, Coexphal, Unica Group, Trops y Vicasol. Organizaciones con arraigo, visión y capacidad para acompañar el proceso de validación e implantación de las soluciones. Una red de apoyo que convierte esta convocatoria en algo más que un concurso: es una puerta de entrada al mercado real.
Para entender mejor el valor de esta colaboración, hablamos con Manuel López, de Unica Group, uno de los socios estratégicos de la convocatoria, quien nos da su visión sobre los retos del sector y nos explica por qué Unica apuesta por la innovación abierta como palanca de cambio.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos que afronta el sector agroalimentario en relación con el agua, la producción y la sanidad vegetal?
Agua. El principal desafío es producir más con menos recursos hídricos, en un contexto de cambio climático, restricciones regulatorias y creciente presión social sobre el uso eficiente del agua. La medición rigurosa y la optimización del uso del recurso son ya una necesidad estratégica.
Producción. Nos enfrentamos a una alta volatilidad —climática, energética y de mercados—, a la necesidad de mejorar la planificación y a la reducción de márgenes. Anticipar volúmenes y calibres con mayor precisión es clave para ganar eficiencia y competitividad.
Sanidad vegetal. La reducción de materias activas disponibles, la aparición de nuevas plagas y resistencias, y las mayores exigencias normativas y de los clientes obligan a profesionalizar aún más la toma de decisiones en campo, apoyándonos en datos y herramientas predictivas.
¿Qué impacto tendría para vuestra organización —y para el sector— disponer de una solución eficaz en cada uno de estos ámbitos?
Huella hídrica. Contar con una herramienta sólida y estandarizada permitiría objetivar el desempeño ambiental en nuestra actividad, mejorar la eficiencia y reforzar nuestra posición ante clientes y mercados cada vez más exigentes en sostenibilidad.
Predicción de cosecha. Una solución fiable mejoraría la planificación comercial y operativa, optimizando recursos, reduciendo incertidumbre y facilitando decisiones estratégicas tanto a nivel de cooperativa como de cliente.
Asistente virtual para plagas y enfermedades. Un sistema ágil de apoyo a la decisión contribuiría a una gestión más precisa y preventiva, reduciendo riesgos, costes y tratamientos innecesarios, con impacto directo en sostenibilidad y rentabilidad.
En conjunto, estos tres ámbitos son palancas claras de competitividad y diferenciación para todo el sector.
¿Qué os llevó a impulsar estos Retos junto a Cajamar Innova?
La convicción de que los grandes desafíos del sector requieren colaboración y enfoque práctico. Cajamar Innova comparte nuestra visión de modernización, sostenibilidad y transferencia real de soluciones al campo. Estos retos nacen de necesidades concretas detectadas en la actividad diaria de nuestro sector.
¿Por qué apostáis por un modelo de innovación abierta en colaboración con startups y empresas tecnológicas externas?
Porque la velocidad del cambio tecnológico exige complementar el conocimiento interno con talento externo. La innovación abierta nos permite acceder a nuevas capacidades, acelerar soluciones y reducir tiempos de desarrollo, manteniendo siempre el foco en la aplicabilidad real en campo.
¿Qué mensaje enviaríais a las startups y empresas tecnológicas que estén valorando presentarse al Reto?
Que buscamos soluciones realistas, escalables y orientadas a impacto. Las grandes empresas del sector, como UNICA, pueden ofrecer un entorno de validación real, conocimiento técnico y visión de mercado. Animamos a quienes tengan propuestas sólidas y aplicables a dar el paso: el sector necesita tecnología útil, no solo innovadora.
Retos tecnológicos de esta convocatoria
Innovación digital para afrontar plagas, estimar cosechas y medir la huella hídrica en el sector agroalimentario
En esta edición se plantean tres Retos Tecnológicos: el desarrollo de un asistente virtual para el control de plagas y enfermedades, una herramienta digital para la estimación de la cosecha e instrumentos para el cálculo de huella hídrica.
En el primer reto se pide el desarrollo de una solución basada en inteligencia y visión artificiales capaz de identificar plagas y enfermedades a partir de imágenes reales de campo y ofrecer recomendaciones automatizadas de control adaptadas a cada situación.
En el segundo, la elaboración de una herramienta digital basada en visión artificial, inteligencia artificial y análisis de datos que permita estimar de forma temprana y precisa el rendimiento de los cultivos mediante el análisis automatizado de fotografías y vídeos captados en campo. Así como, la creación de una herramienta digital sencilla y estandarizada para el cálculo de la huella hídrica (azul, verde y gris) de productos agroalimentarios, a partir de datos básicos de producción y consumo de agua.
«SOLO LAS IDEAS QUE SE HAGAN PÚBLICAS TENDRÁN LA OPORTUNIDAD DE CONVERTIRSE EN ÉXITOS»
Juan José Vázquez Manzano, director de Negocio de Coexphal, desvela las claves del compromiso de la organización con los Retos Tecnológicos de Cajamar Innova Agrotech

El próximo 2 de marzo Cajamar Innova Agrotech cierra el plazo de la convocatoria ‘Retos Tecnológicos’, una iniciativa dirigida a startups, empresas tecnológicas, grupos de investigación y equipos innovadores con el objetivo de desarrollar soluciones aplicadas a necesidades reales del sector agroalimentario. Por eso, quien tenga un proyecto en esta línea, tiene una oportunidad para formar parte de una convocatoria que conecta la innovación con los retos más urgentes del campo.
Esta convocatoria cuenta con el respaldo de socios estratégicos de referencia en el sector: Anecoop, Coexphal, Unica Group, Trops y Vicasol. Organizaciones con un peso decisivo en el agroalimentario español que avalan y acompañan el proceso de innovación abierta que promueve esta convocatoria.
Juan José Manzano, director de Negocio de Coexphal, tiene claro que el sector agroalimentario afronta cuatro grandes desafíos. El primero es la adaptación climática: la combinación de sequías y temporales obliga a la agricultura y a sus infraestructuras a transformarse para hacer frente a unos eventos cada vez más frecuentes e intensos. El segundo, la competitividad internacional: el incumplimiento de los cupos de terceros países y la apertura de nuevos competidores en los mercados europeos están erosionando la posición del agroalimentario español. El tercer reto apunta a la mano de obra: la dificultad para encontrar trabajadores para las labores de campo y manipulado, agravada por índices de absentismo que en algunos centros rondan el 20 %. Y el cuarto, la mejora productiva de las explotaciones: insumos, semillas, estructuras y tecnología son piezas clave de un puzle que el sector necesita resolver para avanzar.
Con este diagnóstico sobre la mesa, comenzamos la conversación.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos que afronta el sector agroalimentario en relación con el agua, la producción y la sanidad vegetal?
El agro en general tiene el reto del agua y la adaptación al clima; es necesario disponer de agua de calidad y de la tecnología para su máximo aprovechamiento, eso es indudable y no se debe perder foco ahí. Para nosotros, por ejemplo, un desafío será la tecnología de la desalinización y la búsqueda de tecnologías más eficientes desde el punto de vista energético, así como el trabajo que se pueda hacer con las salmueras, o la reutilización de drenajes. Además, la sensórica y la agricultura de precisión, que ya está aquí, están ayudando a racionalizar enormemente el uso del agua.
Respecto a la producción, el reto es el aumento de producción por metro cuadrado. Las producciones están estancadas en los últimos diez años en Almería, mientras que en países competidores como Holanda suben a razón de un kilo por metro anual, como mínimo. Debemos transformar nuestra estructura productiva: fincas más herméticas, más tecnificadas y con mayor volumen de datos para alimentar los sistemas de apoyo a la toma de decisiones. En cuanto a la sanidad vegetal, en parte se soluciona también con la modernización de infraestructuras, ya que esos invernaderos más herméticos nos permiten controlar mejor la lucha biológica e introducir tecnologías como la nebulización para apoyarla.
Sobre los tres retos planteados, ¿qué impacto tendría para vuestra organización —y para el sector— disponer de una solución eficaz en cada uno de ellos?
El impacto es directo y a todos los niveles. En cuanto a la huella hídrica, como proceso nos lleva al uso eficiente del agua, que es siempre nuestro objetivo; y como concepto, es un argumento más para promover las buenas prácticas agrícolas de nuestros asociados.
En predicción de cosecha, está claro que cualquier modelo predictivo —y cuanto, a más largo plazo, mejor— nos permite ganar competitividad y regular el mercado, lo que se traduce en precios en origen más estables.
Y el asistente virtual para el control de plagas y enfermedades lleva implícita la predicción de plagas. Estas correlacionan siempre con condiciones climáticas y estacionalidad; por tanto, las sueltas y los tratamientos preventivos gracias a un asistente de este tipo ayudarán al agricultor de forma directa.
¿Qué os llevó a impulsar estos Retos junto a Cajamar Innova?
Cajamar Innova y Coexphal comparten el objetivo común de ayudar e investigar en la búsqueda de la mejora productiva del agricultor y de hacer el sector más competitivo.
¿Por qué apostáis por un modelo de innovación abierta en colaboración con startups y empresas tecnológicas externas?
La velocidad de la innovación suele estar en organizaciones pequeñas, ágiles y tecnológicas, que necesitan de organizaciones más tradicionales como la nuestra para terminar de pulir los productos y llevarlos al mercado de forma real.
¿Qué mensaje enviaríais a las startups y empresas tecnológicas que estén valorando presentarse al Reto?
El mejor mensaje que puedo darles es que se atrevan a presentar sus proyectos, aunque no estén convencidos de que se adapten al cien por cien. La innovación abierta se basa en la modificación constante de las ideas y su adaptación al entorno, al mercado, a los socios. Hay que atreverse a innovar y a poner las ideas sobre la mesa; solo las ideas que se hagan públicas tendrán la oportunidad de convertirse en éxitos.
Retos tecnológicos de esta convocatoria
Innovación digital para afrontar plagas, estimar cosechas y medir la huella hídrica en el sector agroalimentario
En esta edición se plantean tres Retos Tecnológicos: el desarrollo de un asistente virtual para el control de plagas y enfermedades, una herramienta digital para la estimación de la cosecha e instrumentos para el cálculo de huella hídrica.
En el primer reto se pide el desarrollo de una solución basada en inteligencia y visión artificiales capaz de identificar plagas y enfermedades a partir de imágenes reales de campo y ofrecer recomendaciones automatizadas de control adaptadas a cada situación.
En el segundo, la elaboración de una herramienta digital basada en visión artificial, inteligencia artificial y análisis de datos que permita estimar de forma temprana y precisa el rendimiento de los cultivos mediante el análisis automatizado de fotografías y vídeos captados en campo. Así como, la creación de una herramienta digital sencilla y estandarizada para el cálculo de la huella hídrica (azul, verde y gris) de productos agroalimentarios, a partir de datos básicos de producción y consumo de agua.


