Jaimie Ding,. 14 de marzo de 2026. Andrew Zinin Phys.org
Divulgado por J. Arnoldo Bautista Corral con apoyo de la IA, fue traducido y adaptado para este espacio. Veamos
Los entusiastas de las matemáticas y los amantes de los postres (por aquello de que en inglés pi se pronuncia pay) se unen cada 14 de marzo para celebrar el Día de Pi, una fecha que representa los tres primeros dígitos de la constante matemática π: 3.14.

Al representar la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro, pi es aproximadamente igual a 3.14159; sin embargo, sus dígitos se extienden hasta el infinito. En la escuela es probable que lo hayas utilizado para calcular el área de un círculo o el volumen de un cilindro. Pero sus aplicaciones van mucho más allá: aparecen prácticamente en todos los rincones de la ciencia y la ingeniería.
Esta festividad fue creada en 1988 por Larry Shaw, físico del museo de ciencias Exploratorium en San Francisco.
«Él tenía una visión del mundo muy abierta y vio en este número una oportunidad para invitar a la gente a experimentar la alegría del aprendizaje matemático», comentó Sam Sharkland, director de programas públicos del museo.
Lo que comenzó como una pequeña celebración interna —que incluía el consumo de pies (pasteles)— pronto se transformó en una curiosa procesión en la que visitantes desfilan alrededor de un “santuario de Pi”, portando dígitos de la famosa constante. La celebración inicia a las 1:59 p. m., hora que simboliza los siguientes dígitos de π: 3.14159.
A continuación, algunas de las formas en que pi aparece en la vanguardia de la ciencia y la ingeniería.
Pi en el espacio exterior

En la ingeniería mecánica y aeroespacial, el número π es tan fundamental que resulta difícil señalar un solo ejemplo específico de su aplicación, afirma Artur Davoyan, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
Pi forma parte de «literalmente todas las fórmulas que se utilizan para realizar cálculos: para determinar el movimiento de las naves espaciales, estudiar materiales o diseñar sistemas de propulsión», explicó.
Todo aquello que sea redondo o tenga propiedades cíclicas o recurrentes —como las ondas de radio— implica la intervención del número π. Incluso formas aparentemente irregulares pueden descomponerse en pequeños elementos circulares y analizarse mediante cálculos que lo incluyen.
La investigación de Davoyan explora nuevos sistemas de propulsión capaces de enviar naves espaciales con mayor rapidez a los confines del sistema solar. Como referencia menciona las sondas Voyager 1 y 2, lanzadas en 1977, que no alcanzaron el espacio interestelar sino hasta 2012 y 2018.

Para comunicarse con estas sondas, la NASA debe calcular con gran precisión la posición de la Tierra en su órbita y diseñar las antenas de comunicación, procesos en los que interviene π. Posteriormente, los científicos vuelven a utilizarlo para recibir y decodificar las señales que regresan a nuestro planeta.
«Si unos alienígenas nos enviaran un mensaje que no entendemos», plantea Davoyan, «lo primero que haríamos sería intentar descomponerlo en funciones simples… y al hacerlo, el número π aparece de forma natural».
Diminutas gotas de pi
El número π también aparece con frecuencia al estudiar pequeñas cantidades de fluidos.
Dino Di Carlo, director del Departamento de Bioingeniería de la Escuela de Ingeniería Samueli de UCLA, investiga cómo crear diminutas partículas de polímero que funcionan como microscópicos tubos de ensayo para células.
Estas microgotas permiten estudiar células con gran detalle y comprender mejor su funcionamiento. La constante π interviene en los cálculos relacionados con la formación de las gotas, la tensión superficial y el control de su tamaño, explicó Di Carlo.
Actualmente su equipo utiliza esta técnica para identificar anticuerpos capaces de bloquear señales emitidas por células cancerosas.
Asimismo, π aparece en los cálculos del flujo de líquidos a través de microcanales, como ocurre en las pruebas caseras de detección de COVID-19, donde una muestra de fluido avanza lentamente a través de una tira reactiva.
Aprovechando estos principios, el equipo de Di Carlo desarrolló una nueva prueba para la enfermedad de Lyme que puede completarse en apenas 20 minutos, en contraste con los días o semanas que requerían los métodos tradicionales.
«Como ingeniero y científico, el número π es simplemente parte de la vida cotidiana», concluyó Di Carlo. «Tal vez lo hemos dado por sentado».

Para ingenieros y científicos, π no es sólo una curiosidad matemática ni un símbolo en un pizarrón: es una herramienta cotidiana.
Está en los cálculos que permiten enviar sondas al espacio profundo, en los modelos que describen ondas y señales, y en los microdispositivos que ayudan a diagnosticar enfermedades.
Tal vez por eso, cada 14 de marzo, muchos celebran algo más que un número: celebran una de las constantes más elegantes y universales de la ciencia.
Fuente: https://phys.org/news/2026-03-pi-day-rockets-cancer-embedded.html


