La Comisión Europea ha presentado la nueva Plataforma de Innovación de la UE, una herramienta digital concebida para centralizar el acceso a servicios, recursos y oportunidades dirigidos a startups, empresas innovadoras, investigadores y emprendedores de toda Europa. Presentada durante el European Innovation Summit celebrado en Bruselas, la iniciativa busca facilitar que los proyectos innovadores accedan a financiación, asesoramiento, eventos y programas de apoyo que les ayuden a acelerar su llegada al mercado y a impulsar su crecimiento.
La herramienta centraliza recursos y programas de apoyo para facilitar la llegada al mercado de proyectos innovadores.
Desarrollada por la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea, la plataforma nace como un punto único de acceso para ayudar a los innovadores a acercar sus desarrollos al mercado y acelerar el crecimiento de nuevas empresas en Europa.
Un acceso centralizado a financiación, servicios y oportunidades
La nueva plataforma se enmarca en la Estrategia Europea para Startups y Scaleups, una iniciativa que busca simplificar y coordinar los distintos instrumentos de apoyo a la innovación existentes en la Unión Europea.
El objetivo es crear un ecosistema más conectado y accesible, reuniendo en un único entorno digital recursos que hasta ahora se encontraban dispersos entre diferentes programas, servicios y organismos comunitarios.
Asimismo, uno de los elementos centrales de la plataforma es un motor inteligente de recomendaciones capaz de conectar a los usuarios con oportunidades adaptadas a sus necesidades.
El sistema tiene en cuenta factores como el sector de actividad, la localización geográfica, el grado de madurez del proyecto o las necesidades específicas de innovación para sugerir convocatorias de financiación, eventos, noticias y servicios de apoyo relevantes para cada iniciativa.
Dirigida a proyectos financiados por la UE
En una primera fase, la Plataforma de Innovación de la UE estará dirigida a innovadores y empresas que hayan recibido financiación europea y que busquen avanzar en la comercialización de sus soluciones, generar empleo y reforzar la competitividad europea.
No obstante, la Comisión Europea prevé ampliar progresivamente el acceso a otros actores del ecosistema, incluyendo startups, servicios de asesoramiento empresarial, inversores y grandes compañías.
Con esta iniciativa, Bruselas busca reforzar la conexión entre los distintos agentes de la innovación europea y facilitar que las ideas surgidas en proyectos de investigación y desarrollo lleguen al mercado con mayor rapidez. La plataforma forma parte de la estrategia comunitaria para fortalecer la competitividad tecnológica de Europa y apoyar el crecimiento de empresas innovadoras capaces de escalar sus soluciones a nivel internacional.
CAMBRIDGE—Poco después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a los nuevos gobernantes del país. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro que asumió el poder tras su detención y traslado a Estados Unidos, estaba “haciendo un gran trabajo”, afirmó Trump, y añadió que “el petróleo está empezando a fluir, y grandes cantidades de dinero, que no se veían desde hacía muchos años, pronto ayudarán enormemente al pueblo de Venezuela”.
A juzgar por las declaraciones de Trump, Venezuela debería estar en pleno apogeo. Y, según el indicador favorito de Trump, lo está: la producción de petróleo haaumentado, aunque modestamente, de 908.000 barriles diarios a finales de 2025 a 1,03 millones en abril. Dado que Estados Unidos efectivamente supervisa los ingresos petroleros del país, el crudo venezolano -que antes se vendía con fuertes descuentos como consecuencia de las sanciones estadounidenses- ahora se cotiza a un precio mucho más cercano a los índices de referencia internacionales, inusualmente altos gracias a la guerra con Irán. En teoría, Venezuela debería estar inundada de dólares, pero ¿es así?
Los datos macroeconómicos cuentan una historia radicalmente diferente a la narrativa triunfalista que proviene de Caracas y de Washington. Desde la destitución de Maduro, el tipo de cambio oficial se ha depreciado en más de un 70%. Durante el mismo período, el precio del dólar en el mercado paralelo ha subido de 585 bolívares a más de 730-lo que supone una prima del 32% por encima de la tasa oficial.
No es esto a lo que se asemeja un auge petrolero. Cuando los países experimentan un aumento de los ingresos por exportaciones, entran divisas extranjeras y las monedas tienden a estabilizarse o a apreciarse. Venezuela va en la dirección contraria: su moneda se está depreciando vertiginosamente, la inflación se acelera, la actividad económica se debilita y los dólares escasean.
¿Dónde están los petrodólares de Venezuela? Fuera de los círculos más cercanos a Trump y a Rodríguez, nadie lo sabe. Y ninguno de los dos gobiernos se ha preocupado por compartir esa información básica.
Esta opacidad se ha convertido en la característica que define a la nueva economía política de Venezuela. Los ingresos petroleros del país hoyestán fluyendo hacia cuentas gestionadas por el Tesoro de Estados Unidos bajo la dirección del secretario de Estado, Marco Rubio, prácticamente sin que haya ninguna rendición de cuentas pública ni sobre las sumas involucradas ni sobre cómo se han utilizado estos fondos.
La única excepción se produjo en febrero, cuando la presión del Congreso norteamericano obligó a Rubio a revelar la transferencia de 500 millones de dólares en ingresos petrolerosa Venezuela. Pero esa cantidad representa solo una fracción de lo que deberían haber generado las exportaciones petroleras del país. Desde entonces, no se han divulgado cifras adicionales.
El control operativo del sector petrolero de Venezuela parece estar concentrado en la Casa Blanca, donde el flamante Consejo Nacional de Dominación Energética de Trump desempeña un papel central. El nombre por sí solo deja muy en claro las prioridades de la administración: Venezuela no se considera un proyecto de reconstrucción democrática, sino un activo estratégico de hidrocarburos al servicio del poder estadounidense.
En los sistemas políticos rentistas, la opacidad no es una falla, es parte del diseño. Por ejemplo, las nuevas leyes de hidrocarburos y minería de Venezuela -redactadas, según se informa, con una fuerte participación de Estados Unidos y aprobadas con celeridad por la Asamblea Nacional de Venezuela- le brindan al gobierno una discrecionalidad sin precedentes sobre las condiciones de los contratos. La licitación competitiva ha dado paso a acuerdos negociados individualmente con una supervisión y una divulgación mínimas.
El secretismo reestructura los incentivos. Los sistemas transparentes limitan la discrecionalidad, mientras que los opacos permiten que se beneficien los insiders políticos y los intermediarios favorecidos. Ya se rumorea que los allegados de Trump han conseguido acuerdos favorables de explotación petrolera. Que los rumores sean ciertos es prácticamente irrelevante, ya que la opacidad hace imposible la verificación.
La misma lógica parece estar impulsando la inminente reestructuración de la deuda de Venezuela. Las renegociaciones de la deuda soberana suelen comenzar con un análisis de sostenibilidad realizado por el Fondo Monetario Internacional para determinar cuánta deuda puede pagar un país sin comprometer su estabilidad y recuperación. Ese análisis establece una trayectoria de pago sostenible y les brinda a los gobiernos una ventaja en las negociaciones con los acreedores.
Los fondos buitre, que hoy se encuentran entre los mayores acreedores de Venezuela, se oponen a ese proceso porque suele conllevar recortes más profundos y una supervisión más estricta. Prefieren una reestructuración sin el FMI -una estrategia que parece ser la que está siendo implementada-. En lo que constituye un alejamiento del principio tradicional del trato preferencial a los acreedores multilaterales, esto desplazaría el poder de negociación hacia los actores privados deseosos de maximizar los retornos a corto plazo, incluso a riesgo de cargar a Venezuela con una deuda insostenible.
El indicio más claro de las prioridades de la administración Trump es lo que ya no ocupa un lugar destacado en el discurso oficial. La política estadounidense hacia Venezuela antes se enmarcaba en torno a las elecciones democráticas, al orden constitucional y a los derechos humanos. Hoy en día, prácticamente no existe presión para establecer un calendario electoral, nombrar un consejo electoral independiente o reabrir el censo electoral a millones de venezolanos en el extranjero y a los jóvenes en el país. Tampoco se está haciendo mucho por garantizar el regreso seguro de la líder opositora exiliada y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado. Estados Unidos, en la práctica, ha cambiado las libertades políticas y civiles por el acceso al petróleo.
Por su parte, la represión del régimen no da señales de remitir. Según Foro Penal, un grupo de derechos humanos que asiste a víctimas de detenciones arbitrarias y a sus familias,473 presos políticospermanecen entre rejas. Desde la captura de Maduro el 3 de enero, se ha informado quemás de 80 personas han sido detenidas por motivos políticos.
El caso de Víctor Hugo Quero Navas es especialmente revelador. Tras su detención en enero de 2025, su familia realizó repetidos intentos por localizarlo, solo para serinformadael mes pasado que había fallecido el pasado mes de julio mientras se encontraba bajo custodia. No se ha dado ninguna explicación y nadie ha sido procesado.
Esto ayuda a explicar el creciente malestar de los venezolanos. Muchos temen que el país se esté deslizando hacia un nuevo equilibrio en el que las elecciones, la reconstrucción institucional y la reforma democrática se aplacen indefinidamente porque son demasiados los actores poderosos que se benefician del statu quo.
Para las élites gobernantes de Venezuela, la opacidad garantiza la supervivencia; para sus pares en Estados Unidos, crea oportunidades de negocio. El resultado es una sorprendente convergencia de intereses: los cleptócratas venezolanos obtienen un salvavidas político y protección internacional, mientras que los actores bien relacionados en Estados Unidos se aseguran un acceso privilegiado a los activos petroleros y a acuerdos financieros lucrativos.
Mientras los acólitos de Trump y los leales a Maduro se enriquecen, el bolívar se hunde, los precios suben y los venezolanos de a pie se ven obligados a ver cómo ambos grupos se reparten su país. Los cleptócratas ya no necesitan aislarse para sobrevivir. Asociarse con otros cleptócratas, al parecer, resulta mucho más rentable. ¡Únanse, cleptócratas del mundo!
Ricardo Hausmann, a former minister of planning of Venezuela and former chief economist at the Inter-American Development Bank, is a professor at Harvard Kennedy School and Director of the Harvard Growth Lab.
El exceso de capacidad, la volatilidad de los costos y la débil demanda están reduciendo los márgenes. Las empresas exitosas están aprovechando la IA para implementar intervenciones multifuncionales que se centran en el costo total de producción de una planta.
La industria del embalaje de pulpa y papel está experimentando una reestructuración. Durante varios años, el sector ha enfrentado una desaceleración de la demanda con un crecimiento limitado, debido en parte a factores como la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania, el conflicto en Irán y el aumento de los aranceles. El persistente exceso de capacidad en todos los grados y la elevada volatilidad de los costos de los insumos, particularmente para la fibra (en ciertas regiones como Europa y gran parte de Norteamérica) y la energía (a nivel mundial), también han tenido un impacto. Las tácticas tradicionales para abordar el rendimiento, incluyendo la optimización de compras, la producción ajustada y la eficiencia energética, ya no logran cerrar completamente la brecha de costos, lo que deja a las empresas con un margen limitado para obtener ganancias adicionales.
En este contexto, la excelencia funcional ya no es la única vía para generar valor; ahora las organizaciones necesitan optimizar a nivel de sistema. Las empresas más exitosas están dejando atrás los programas de costos aislados y adoptando enfoques integrados que abarcan todo el sistema de producción. Esto requiere una mayor coordinación entre operaciones, adquisiciones, energía y análisis, respaldada por capacidades de datos avanzadas e inteligencia artificial de última generación.
A este nuevo enfoque lo denominamos “sprints en planta”: intervenciones rápidas e interdisciplinarias que se centran en el coste total de una fábrica. Mediante la optimización conjunta del uso de la fibra, el rendimiento de la maquinaria, los sistemas energéticos y los gastos indirectos, los sprints en planta permiten a las empresas identificar el punto de operación óptimo en términos de costes de sus sistemas de producción y trazar un plan para alcanzarlo.
Las empresas que adoptan este modelo pueden lograr reducciones de costos sustanciales a la vez que desarrollan capacidades para una mejora continua del rendimiento. Una empresa global de pulpa y papel que adoptó este enfoque registró ahorros de costos en fábricas individuales que oscilaron entre el 8 % y casi el 20 %, lo que representó varios cientos de millones de dólares. En un entorno de menor crecimiento y mayor volatilidad, estos resultados se convierten en un factor determinante de la competitividad.
Un panorama cambiante exige una nueva respuesta operativa.
Durante décadas, la industria del embalaje de pulpa y papel operó con un modelo económico estable: alta intensidad de capital, sólidos márgenes variables y un enfoque en maximizar la producción para absorber los costos fijos. Ese modelo ahora se encuentra bajo una presión constante.
Una combinación de fuerzas estructurales y cíclicas ha transformado radicalmente la dinámica del sector. Las interrupciones en el suministro, como la reducción del acceso a la madera rusa en Europa o la epidemia del escarabajo del pino de montaña en Canadá, han tensado los mercados de fibra y aumentado los costes de los insumos para los productores europeos y norteamericanos.1
El aumento vertiginoso de los precios de los envases de cartón ondulado usados ha presionado a los productores de la India, mientras que los productores latinoamericanos están experimentando un aumento en los precios del eucalipto debido a la inflación del costo de la tierra y la competencia por las materias primas como consecuencia de la rápida expansión de la capacidad de producción de pulpa (aunque el aumento parte de una base más baja).2
La volatilidad de los precios de la energía ha intensificado aún más la presión sobre los costes, y los recientes acontecimientos geopolíticos añaden incertidumbre a unos niveles de costes ya elevados.
Al mismo tiempo, las empresas han ampliado su capacidad y reconvertido activos heredados (como la reconfiguración de máquinas de papel prensa para producir cartón para embalaje), lo que ha generado un exceso de oferta persistente en varios segmentos. Paralelamente, la demanda pospandémica se ha normalizado, el crecimiento del comercio electrónico se ha estabilizado y la demanda de los consumidores se ha debilitado, lo que ha provocado que los volúmenes se mantengan estables o disminuyan en muchos mercados finales.3El resultado es un desequilibrio sostenido entre la oferta y la demanda, lo que provoca una compresión de los márgenes en toda la cadena de valor del papel y el embalaje .4Mientras tanto, los actores de América Latina y el Sudeste Asiático, cuyo acceso a fibras cortas de menor coste impulsa en gran medida su ventaja estructural en materia de costes, están explorando la posibilidad de entrar en los mercados occidentales, lo que aumenta aún más la presión sobre los costes en estos mercados.5
Este cambio supone una ruptura estructural: la mayoría de las empresas ya no pueden depender del crecimiento del volumen para compensar las ineficiencias. De hecho, el precio, más que el volumen, ha impulsado cada vez más el crecimiento de los ingresos en toda la cadena de valor, pero dada la actual sobreoferta, las empresas tienen un margen limitado para aumentar aún más los precios a corto plazo.6En cambio, el rigor operativo, la disciplina en los costes y la capacidad de adaptar los modelos operativos a un entorno más volátil son factores que determinan cada vez más la creación de valor.
Los clientes también están transformando los patrones de demanda. Las empresas de bienes de consumo envasados están reduciendo los niveles de inventario y aumentando la volatilidad de los pedidos, al tiempo que presionan para que se realicen ajustes de precios más frecuentes. Estos cambios incrementan la variabilidad en las operaciones de las fábricas y ejercen una presión adicional sobre la utilización de los recursos, la planificación y la eficiencia de costos.
Comprender la estructura de costos: dónde está en juego el valor.
Para lograr mejoras significativas en los costos, se requiere una comprensión clara de la base de costos de la industria. En la mayoría de las operaciones de envasado de pulpa y papel, predominan cinco categorías.7:
Fibra (25-70 %). La fibra representa el mayor costo, con variaciones significativas según la integración vertical y la ubicación geográfica. Los productores integrados con acceso a madera de bajo costo (por ejemplo, eucalipto en Latinoamérica) operan en el extremo inferior del rango de costos, mientras que los productores no integrados que dependen de pulpa de mercado pueden superar el 60 %.
Energía (10-25 %). Este es un costo estructuralmente significativo, dada la intensidad energética de la producción de pulpa y papel. Las fábricas integradas pueden compensar parcialmente estos costos generando su propia energía, pero aún así dependerán en cierta medida de los mercados energéticos externos, y estos costos pueden ser considerables.
Productos químicos (8-25 por ciento). Los productos químicos son insumos fundamentales en la producción de pulpa, el procesamiento y el tratamiento de agua; tanto la fórmula que utiliza la fábrica como la eficiencia de su consumo afectan el costo.
Logística (10-15 por ciento). Tanto las materias primas como los productos terminados requieren una logística compleja, dado su elevado peso y volumen; las operaciones no integradas o geográficamente dispersas se ven especialmente afectadas por esto.
Costos fijos (15-25 por ciento a plena utilización). Los costos fijos, que incluyen mano de obra, mantenimiento y depreciación, se vuelven cada vez más onerosos a medida que disminuye la utilización. Con los niveles de utilización actuales, de aproximadamente el 70 por ciento, la proporción de costos fijos puede superar el 30 por ciento, lo que aumenta la presión sobre los márgenes.
Resumen del impacto: La colaboración de McKinsey con una empresa de pulpa y papel.
En una empresa global de pulpa y papel, los ciclos de mejora continua en planta han generado un cambio radical en la rentabilidad. Los equipos del cliente y los expertos de McKinsey desarrollaron e implementaron conjuntamente más de 1000 palancas de mejora. Las iniciativas abarcan toda la infraestructura operativa y las cuatro áreas clave del enfoque de ciclos de mejora continua en planta:
Aplicaciones de IA tradicionales y de IA de última generación. Estas aplicaciones han generado un mayor valor, por ejemplo, en el rendimiento de los digestores. Al mejorar el rendimiento de la fibra de madera, cuyo costo representa el mayor componente en el estado de resultados de la empresa, la organización obtuvo varios puntos porcentuales adicionales de producción valiosa y una reducción correspondiente en los gastos.
Operaciones eficientes y excelencia en la fabricación. Al identificar las pérdidas de fibra a lo largo de la cadena de valor, desde el proveedor hasta el producto terminado, la empresa pudo abordar las causas raíz. Este esfuerzo redujo el gasto en fibra en varios puntos porcentuales, tanto en las fábricas de fibra virgen como en las de fibra reciclada.
Optimización del sistema energético. La optimización del sistema energético en una de las mayores plantas integradas de la compañía implicó la implementación de numerosas mejoras, incluyendo la gestión dinámica de la generación de vapor y electricidad, en función de las condiciones del mercado eléctrico y las limitaciones operativas. El resultado fue una reducción del consumo energético de varios cientos de gigavatios-hora anuales, lo que transformó la planta, pasando de ser consumidora neta de combustible a exportadora neta.
Excelencia en compras y gestión de gastos. Un enfoque multifuncional, que incluye la optimización dinámica de recetas en función de las condiciones del mercado, redujo los costos variables de producción hasta en un 5 %, manteniendo una calidad de producto constante.
Estas palancas fueron desarrolladas por equipos integrados de McKinsey y sus clientes con un doble mandato: generar valor inmediato y crear capacidades duraderas. Esto incluyó la capacitación de los equipos a nivel de planta, así como el fortalecimiento de las funciones centrales de excelencia operativa para respaldar y, en última instancia, liderar los esfuerzos de escalabilidad (véase el gráfico).
Anexo
En menos de dos años, se implementaron programas intensivos de optimización en toda la red global de plantas de la compañía. Cada fábrica logró ahorros que oscilaron entre el 8 % y casi el 20 %, con un impacto total de varios cientos de millones de dólares. Actualmente, la organización lleva a cabo de forma independiente varios programas intensivos de optimización cada año, fomentando así una cultura de mejora continua en todas sus operaciones.
Más allá de los programas de costos tradicionales
Las empresas más exitosas están optando por una optimización de costes integrada y multifuncional, centrándose en el coste total de referencia en lugar de en las partidas de costes individuales.
Esto refleja una evolución más amplia en la industria, donde la coordinación entre funciones impulsa cada vez más la creación de valor, respaldada por análisis avanzados y capacidades digitales. La IA de última generación está comenzando a acelerar este cambio. Si bien la industria históricamente se ha quedado rezagada en la adopción digital, el impulso está creciendo rápidamente, y muchas empresas ahora están pasando de la experimentación a la implementación. Los primeros casos de uso en compras, cadena de suministro y fabricación ya están mejorando la toma de decisiones, reduciendo el esfuerzo manual y desbloqueando oportunidades adicionales de optimización de costos en toda la cadena de valor. En particular, la IA de última generación está mejorando la velocidad y la coherencia de las decisiones a gran escala en procesos intensivos en información, como el análisis de proveedores, la planificación de la demanda y la optimización de la producción .8
Para aprovechar esta oportunidad, las empresas pueden realizar sprints en planta, que son intervenciones rápidas y multifuncionales diseñadas para optimizar el costo total de una planta. Reúnen la experiencia de operaciones, adquisiciones, gestión energética y ciencia de datos en un único equipo integrado. Este equipo lleva a cabo intervenciones en cuatro áreas complementarias que, en conjunto, se centran en las cinco principales categorías de costos de las empresas:
Aplicaciones de IA tradicionales y de IA de última generación . Las empresas podrían implementar una gestión avanzada de recetas que abarque fibras, energía y otros costos variables, lo que permitiría una optimización y sustitución rentables entre diferentes grados en la producción y el desarrollo. Los modelos analíticos pueden identificar oportunidades para sustituir insumos de menor costo sin comprometer (e incluso mejorar) las especificaciones del producto.
Operaciones eficientes y excelencia en la fabricación . Por ejemplo, las empresas podrían optimizar el rendimiento de la fibra de principio a fin, desde la fuente de fibra (como una mejor gestión de la calidad de las virutas) hasta el procesamiento (como el control de la cocción) y la banda (como la prevención de roturas). Las empresas deberían abordar estas mejoras —tanto en el rendimiento como en la operatividad y la dosificación de productos químicos— de forma integral, reduciendo así el desperdicio, el tiempo de inactividad y la variabilidad, al tiempo que mejoran la productividad.
Optimización del sistema energético . La optimización integrada de los sistemas de vapor, electricidad y servicios públicos, alineada con la planificación de la producción y las señales de precios de la energía, puede reducir significativamente los costos energéticos totales.
Excelencia en compras y gestión del gasto . El gasto indirecto suele estar fragmentado y poco optimizado. Las intervenciones en compras y gestión del gasto incluyen el rediseño de categorías, el abastecimiento local, la consolidación de proveedores y los modelos de servicios integrados.
Las intervenciones exitosas siguen ciclos de ejecución rápidos centrados en el impacto a corto plazo, cuentan con un sólido respaldo de la alta dirección y la participación local, e incorporan el desarrollo de capacidades para mantener las mejoras a lo largo del tiempo. Estas prácticas permiten tanto la velocidad como la escala, lo que permite a las empresas lograr reducciones de costos inmediatas al tiempo que integran nuevas formas de trabajar. Además, al coordinar los cambios en múltiples áreas, las empresas pueden considerar cualquier compensación que surja. Por ejemplo, si una empresa realiza una sustitución de fibra, también deberá realizar otros ajustes, como en la mezcla de energía y productos químicos de refinación, para mantener las propiedades del producto final. Al aprovechar la IA para comprender y optimizar estas interdependencias y compensaciones en todo el sistema, las empresas pueden combinar y contrarrestar de forma inteligente los efectos negativos, reduciendo en última instancia los costos y obteniendo un mejor producto. Los sprints bien ejecutados en un sitio pueden reducir los costos hasta en un 20 %, dependiendo del punto de partida de la empresa y de cómo estén configurados sus activos.
Sin embargo, esto es solo la primera parte del proceso de transformación que se avecina para las operaciones de las fábricas. Las nuevas tecnologías siguen ganando terreno; pronto, los robots podrían tener capacidades autónomas, lo que crearía oportunidades para la automatización a gran escala en las fábricas basada en inteligencia artificial física.
Para los directores ejecutivos y los líderes de operaciones, la implicación es clara: la próxima ola de mejora del rendimiento requerirá un cambio fundamental en la optimización del sistema. Para las empresas que buscan aprovechar esta oportunidad, el primer paso suele ser un diagnóstico rápido para obtener una evaluación estructurada y basada en datos del rendimiento de los costos en los cuatro pilares fundamentales. Este diagnóstico debe identificar los principales factores de costo y las métricas de rendimiento, detectar ineficiencias y cuellos de botella interfuncionales, compararse con los niveles de rendimiento internos y externos, y cuantificar el potencial de ahorro mediante modelos analíticos. Muchas organizaciones comienzan con proyectos piloto específicos en áreas de alto impacto, como la optimización de la fibra o el equilibrio energético, antes de ampliar las intervenciones exitosas a todas las líneas de producción y plantas.
Los líderes que actúan con decisión para reajustar su estructura de costos pueden construir una ventaja duradera en un mercado cada vez más restringido. Quienes se demoran corren el riesgo de sufrir una desventaja estructural a medida que se amplían las brechas de costos.
En las circunstancias confusas e inciertas por las que atraviesa Venezuela actualmente, se asoman tres importantes pruebas que habrán de comprometer, en buena parte, su futuro.
La primera es la descomunal deuda pública que pesa sobre el país, dos veces el valor de su PIB actual. Es una magnitud imposible de pagar, más con la postración de la industria petrolera –fuente principal de divisas– y la devastación de la economía doméstica. Pero, mientras no sea resuelta, Venezuela permanecerá aislada de los circuitos financieros mundiales, perjudicando sus posibilidades de incrementar sus flujos comerciales y de inversión, y de concertar acuerdos variados con entes externos y/o países amigos. No queda de otra, entonces, que entrar en un proceso de negociación con la variada gama de sus acreedores para reestructurar esa deuda en términos compatibles con la recuperación del país. Es menester reducir, hasta donde sea posible, su monto y tasas de interés, alargar sus plazos y conseguir años muertos iniciales, libres de pago. Pero una reestructuración así, dado el estado de destrucción en que se encuentra Venezuela, representa un enorme desafío.
Para empezar, es imprescindible ordenar sus cuentas internas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha podido evaluar ni conciliar estas cuentas desde 2004. Luego, Maduro dejó de publicar cifras sobre la economía real, incluyendo el sector externo, en 2019. No se rinden cuentas fidedignas sobre la gestión presupuestaria desde aun antes, tampoco del déficit fiscal y sus fuentes de financiamiento. Mucho menos existe información pormenorizada de los distintos instrumentos que componen el total de la deuda, sus condiciones y, muchas veces, de sus verdaderos titulares. No hay base alguna para iniciar una negociación exitosa en tales condiciones.
Segundo, años de expoliación obligan a desconfiar de la legalidad o legitimidad de muchas de estas deudas. Una reestructuración presurosa, sin la debida “limpieza”, puede dejar al país encadenado a pagos injustificados que, además de ser éticamente insultante, perjudica la imagen del Estado y lo vacía de recursos con los cuales atender los ingentes problemas que hoy aquejan a la población. Una auditoría exhaustiva de esta deuda, conciliándola con cuentas públicas saneadas y validadas por el FMI, llevará mucho tiempo. De ahí preocupa el anuncio reciente de la presidenta que designó Donald Trump, Delcy Rodríguez, de adelantar el proceso de reestructuración, encargando para ello a una banca de inversión, Centerview Partners.
Pero, al no hacer referencia a este tema, ni disponer de una base de datos económicos creíble y bien fundamentada, y tampoco asomar indicios de un programa macroeconómico que permitirá atender los compromisos de pago que se acuerden sin comprometer el crecimiento necesario, la sostenibilidad de esta deuda habrá de “cojear”. En aspectos fundamentales. El interés de algunos bonistas en arribar, cuanto antes, a un acuerdo que evite tener que negociar una rebaja (“quite”) de sus acreencias alimenta la suspicacia de que, con la probable anuencia del gobierno de Trump, se privilegie un arreglo con ellos, obviando la coordinación con el FMI. El país perdería su aval, asesoría y asistencia financiera, debilitando su posición negociadora ante los demás acreedores. Asimismo, queda expuesto a tener que renegociar lo acordado eventualmente, pero en condiciones más vulnerables y de mayor inestabilidad, complicando aún más su recuperación. Al país no le conviene que se negocie, a la sombra, una reestructuración parcial de deudas. Es imperioso ventilar ante la opinión pública los pasos que deben seguirse, sus condiciones y consultar a las academias, universidades y demás especialistas, además de contar con el apoyo de los multilaterales.
La segunda gran prueba la constituyen los efectos del rentismo que deriva del protectorado impuesto por EE. UU. En la práctica, éste se ha concentrado en promover la explotación de nuestro petróleo por parte de empresas estadounidense y, en menor grado, europeas. Aun cuando las reformas aprobadas para ello bajo tutelaje grIngo todavía no terminan de convencer a las grandes operadoras, es de prever que, eventualmente, se acordarán aquellas que satisfagan sus inquietudes. Dada la postración del resto de la economía y la falta de garantías y condiciones para su rápida reactivación, en el país pesarán aún más las rentas capturadas por la venta afuera de nuestro crudo.
A pesar de la opacidad con que los proventos del petróleo son manejados entre la Tesorería de EE. UU. y Delcy –a espaldas de la población–, dos cosas preocupan. El primero es que la renta no es un ingreso productivo, sino un gasto, adicional al costo, a que se ve obligado el que compra ese crudo. Infla los medios de pago a disposición del país más allá de su capacidad productiva. Ello tiende a provocar la sobrevaluación del bolívar como de los salarios, que trascienden el valor de la productividad laboral. Este segundo efecto no desaparece con una dolarización plena, siempre que la captación de rentas permite equilibrar la balanza comercial. El desequilibrio resultante entre demanda efectiva y oferta productiva alimenta presiones inflacionarias de naturaleza estructural. Tendrán que neutralizarse con políticas monetarias contractivas o esterilizando las rentas en un fondo soberano en divisas. Pero la historia señala que se impone la tentación de gastarlas, aumentando, así, el consumo por habitante y perpetuando la presión alcista sobre los precios. Como contraparte, pierden competitividad actividades no petroleras, dificultando la diversificación del aparato productivo doméstico y privando a la economía de dinámicas de crecimiento y de fuentes alternas para el aprendizaje y el desarrollo tecnológico.
El segundo efecto adverso de las rentas captadas proviene de la reserva que se arroga al Estado de la explotación petrolera en el artículo 302 de la constitución. Esta base legal excusa la discrecionalidad con la que distintos gobiernos han usufructuado estas rentas para proseguir fines político-partidistas, desde el incipiente populismo clientelar de los inicios de la democracia, hasta la perversión criminal con la que fueron usadas para corromper militares y otros factores de apoyo al poder fascista. No dejemos la puerta abierta a las distorsiones que tanto daño nos ha causado esta figura en el pasado. El desafío es erigir un marco institucional consensuado que blinde la captación de rentas contra su manejo discrecional por el gobierno de turno. Nuevamente, un fondo soberano podría ser solución.
La tercera prueba es decisiva. Sin ella no podrán enfrentarse, eficazmente, las dos primeras. Es, claro está, el desafío que representa el rescate y mejora de las instituciones para ejercer plenamente, sin restricciones, la soberanía popular. El mecanismo instaurado por el protectorado, confiando los intereses del gobierno de Trump a alguien (Delcy Rodríguez) sin legitimidad alguna, primero por haber sido nombrada vicepresidente por quien usurpó el poder y, segundo, por haberse vencido la temporalidad con la que los remanentes fascistas pretendían desconocer una falta absoluta de la presidencia (artículos 233 y 234 de la CRBV), ha resultado en la perpetuación de los males asociados a Maduro. Continúa, impunemente, el aparato represor que instaló bajo tutelaje cubano, la inseguridad jurídica y la falta de garantías (confianza) para la actividad privada. Crece la inflación y se encarece de forma sostenida el dólar. Se acentúa el deterioro de los servicios públicos. Hay ausencia de algunas libertades básicas, entre ellas, de los medios de comunicación y aún quedan presos políticos.
La enorme potencialidad de recuperación representada por tantos recursos ociosos, por los talentos que migraron o quedaron desempleados y por la subsistencia de un clima poco favorable al aporte de otros países y/o de inversionistas extranjeros, es desaprovechada. Es decir, estamos en camino de eternizar el estado presente de malestar y depresión, muy por debajo del nivel de vida al que los venezolanos podemos aspirar. La salida es la que viene reclamando de manera insistente y protagónica la gran mayoría. La concreción de un cronograma electoral confiable y transparente, con un CNE que inspire confianza, con supervisión internacional y la actualización del registro electoral incorporando a los venezolanos de la diáspora y a los jóvenes. No podremos avanzar si no rescatamos las instituciones a través de una participación protagónica de la voluntad popular para designar ahí a quienes las integran, conforme a lo pautado en nuestro ordenamiento constitucional. Busquemos reemplazar, cuánto antes, el actual protectorado estadounidense con la República de Venezuela.
Economista, profesor (J), Universidad Central de Venezuela – humgarl@gmail.com
La máxima autoridad del organismo regional, José Manuel Salazar-Xirinachs, reflexiona en torno al significado de este aniversario, la importancia que la Revista CEPAL, la principal publicación académica de la Comisión, ha adquirido en sus cinco décadas de existencia, la forma en que esta influyó en su trayectoria y sus artículos publicados en ella, así como los desafíos futuros de la Revista.
Un nuevo informe de la ONU propone medir el progreso más allá del PIB, incorporando indicadores sobre bienestar, desigualdad, salud, medio ambiente, seguridad y confianza social. La propuesta no busca abandonar el crecimiento económico como referencia, sino complementarlo con una visión más completa de lo que realmente mejora la vida de las personas y protege el planeta.
Esta sexta versión del Seminario Regional de Desarrollo Social busca constituirse en un espacio para compartir experiencias, buenas prácticas y propuestas orientadas a cerrar las brechas digitales y avanzar hacia sociedades más inclusivas. El encuentro dará continuidad a los debates impulsados en la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, y a los compromisos emanados de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, realizada en Qatar en 2025, articulando un espacio de diálogo y análisis con especialistas, centros de pensamiento, representantes de la sociedad civil y altas autoridades en materia de desarrollo social.
The Social Panorama of Latin America and the Caribbean 2025 analyses the trap of high inequality, low social mobility and weak social cohesion that is perpetuating the development crisis in the region. Inequality is a historical, structural and multidimensional problem that must be adequately measured in order to design comprehensive policies that address its multiple causes. Overcoming inequality requires a holistic approach to addressing inequalities caused by weaknesses in education systems and strengthening the role of education in intergenerational social mobility. It also requires linking up productive development policies, labour market policies, the institutional framework for social policy and care systems to strengthen labour inclusion. These measures should be supported by comprehensive policies that promote gender equality and the care society and that ensure respect for the rights of Indigenous Peoples, migrants and persons with disabilities. To implement these policies, it is essential to strengthen institutions’ technical, operational, political and prospective (TOPP) capabilities and ensure efficient and financially sustainable social spending.
Para superar las tres trampas del desarrollo que enfrenta América Latina y el Caribe, es clave consolidar sistemas de salud universales, integrales, sostenibles y resilientes. La universalidad implica garantizar el acceso y la cobertura universales en materia de servicios y medicamentos, de forma oportuna y sin restricciones financieras. La integralidad se refiere a ofrecer prestaciones que atiendan las diversas demandas y necesidades de la población, desde un enfoque integral de la salud y garantizando la continuidad del cuidado. La sostenibilidad supone lograr el equilibrio entre la cobertura, la calidad, la cantidad y la oportunidad de las prestaciones sanitarias, así como la sostenibilidad financiera para las generaciones actuales y futuras. Por último, la resiliencia es la capacidad de anticipar las nuevas necesidades, absorberlas, adaptarse y transformarse para responder a ellas, sin interrumpir los servicios durante las crisis. Estas cuatro dimensiones deben abordarse para alcanzar un desarrollo social inclusivo en la región.
Este informe técnico muestra que, si bien América Latina y el Caribe han avanzado en marcos normativos, registros y algunas experiencias institucionales para incluir a las personas con discapacidad en los sistemas de salud y gestión de emergencias, persisten brechas estructurales que limitan el ejercicio efectivo del derecho a la salud. La conclusión principal es que la inclusión aún depende más de esfuerzos puntuales que de sistemas sostenidos, integrados y centrados en derechos. En sus páginas destacan cuatro desafíos críticos: datos fragmentados y poco interoperables, servicios de salud todavía organizados desde la oferta y no desde las necesidades diversas, capacidades del personal que no se institucionalizan y una respuesta ante emergencias que sigue siendo general, con escasa adaptación para asegurar accesibilidad, continuidad del cuidado y apoyos diferenciados. También subraya que la participación de las organizaciones de personas con discapacidad existe, pero sigue siendo mayoritariamente consultiva y sin incidencia estable. A partir de esa evidencia, se plantea una hoja de ruta clara: incorporar la discapacidad de forma transversal en políticas, planes y protocolos; fortalecer sistemas de información desagregados y accesibles; asegurar ajustes razonables y la continuidad de la atención, y consolidar mecanismos permanentes de participación social y coordinación intersectorial.
La salud es un derecho humano fundamental y un pilar esencial para el desarrollo social inclusivo y sostenible. La meta 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) insta a garantizar la cobertura sanitaria universal (CSU), asegurando el acceso a servicios de salud esenciales con protección financiera. Sin embargo, América Latina y el Caribe enfrenta múltiples desafíos estructurales en sus sistemas de salud en un contexto de una crisis del desarrollo marcada por tres trampas del desarrollo que limitan su avance. La CEPAL urge la necesidad de transformar los modelos de desarrollo de la región y fortalecer los sistemas de salud mediante un aumento sostenido y eficiente del financiamiento público. Si bien los países deben invertir al menos el 6% del PIB en salud pública según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para lograr un impacto significativo en protección financiera y reducir el gasto de bolsillo a menos del 20% del gasto total en salud, el ejercicio realizado en este documento sugiere la inversión de un 6,7% del PIB para ello. Garantizar la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud es clave para implementar exitosamente las inversiones requeridas para reducir las desigualdades, avanzar hacia la CSU y garantizar el derecho a la salud a todas las personas, sin dejar a nadie atrás.
Health is a fundamental human right and an essential pillar of inclusive and sustainable social development. Target 3.8 of the Sustainable Development Goals (SDGs) is to achieve universal health coverage, ensuring access to essential health services, including financial risk protection. However, health systems in Latin America and the Caribbean face multiple structural challenges, backdropped by a development crisis involving three development traps that hinder its progress. The Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC) stresses the need to transform the region’s development models and strengthen health systems through a sustained and efficient increase in public funding. Although the World Health Organization (WHO) recommends that countries should invest at least 6% of GDP in public health, in order to achieve a significant impact on financial protection and reduce out-of-pocket spending to below 20% of total health expenditure, the exercise undertaken in this document suggests that investment of 6.7% of GDP is needed. Ensuring the financial sustainability of health systems is key to successful implementation of the investments needed to reduce inequalities, move towards universal health coverage (UHC) and guarantee the right to health for all, leaving no one behind.
Los mercados laborales de América Latina y el Caribe enfrentan una doble presión como consecuencia de las transformaciones climáticas: la intensificación de eventos extremos —olas de calor, sequías, inundaciones, tormentas y huracanes— y los compromisos para transitar hacia economías bajas en carbono. Ambos procesos tensionan las capacidades productivas de los países, alteran las condiciones de trabajo y redefinen las trayectorias de inserción laboral de amplios segmentos de la población, afectando especialmente a quienes enfrentan brechas y barreras estructurales para acceder a los mercados de trabajo. En este marco, el documento explora los impactos de las transformaciones ambientales en los mercados laborales de América Latina y el Caribe, así como los instrumentos de política laboral desarrollados para abordarlos. A partir de evidencia documental y empírica, examina los efectos de los eventos climáticos extremos sobre la oferta, la demanda, la productividad, el empleo y los salarios, revelando la amplitud y heterogeneidad de sus repercusiones en el mundo del trabajo.
El notable estudio de Verónica Amarante, Maira Colacce y Federico Scalese, «Poverty in Latin America: Feelings/Perceptions vs Material Conditions» compara de manera rigurosa y sistemática la pobreza medida con enfoque monetario y la pobreza subjetiva en siete países de América Latina: Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Paraguay, Perú y Uruguay. El objetivo central del estudio consiste en obtener líneas de pobreza subjetiva a partir de encuestas de hogares, contrastarlas con las líneas de pobreza monetaria y examinar los factores que explican las divergencias, en particular las características y posibles determinantes de quienes sienten que viven en la pobreza, a pesar de que, según las medidas objetivas, no se clasifican como pobres.
Escalar la tecnología agrícola, gobernar la inteligencia artificial en el sistema financiero y sostener la inversión en los países más frágiles del mundo: estos son algunos de los desafíos que este boletín aborda esta semana. En India, la AgTech ya existe en más de 3.000 empresas, pero aún llega a menos de 15 millones de los 146 millones de agricultores del país. Al mismo tiempo, los bancos centrales de economías en desarrollo enfrentan un dilema urgente: la IA amplía su capacidad de análisis financiero, pero los marcos de gobernanza aún no están al día para proteger los datos de millones de ciudadanos.
Desde los barrios periféricos de Bolivia, donde más de 6.150 personas ya cuentan con calles transitables, mejor iluminación y espacios recreativos, hasta los sistemas de vigilancia sanitaria transfronteriza que la AIF financia en África occidental y central, las soluciones más efectivas combinan tecnología, instituciones sólidas y participación comunitaria.
Diagnosticar plagas, pronosticar rendimientos y optimizar cosechas ya es posible con inteligencia artificial, pero la AgTech sigue sin llegar a quienes más la necesitan. Aquí identificamos por qué escalar estas soluciones depende de las personas, no del código, y qué empleos rurales y competencias hacen posible ese salto. SELECCIÓN DEL EDITOR
Los aranceles agrícolas no son neutrales: las mujeres ganan menos como productoras, reciben salarios más bajos como trabajadoras y pagan más como consumidoras. Pero los datos de 54 países muestran que reducir estas barreras puede beneficiarlas más que a cualquier otro grupo.
Una agenda de investigación europea que llega al debate español: Cajamar analiza posibles escenarios en un webinar abierto el 12 de junio.
El Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea acaba de publicar uno de los estudios más ambiciosos sobre el futuro de la política agraria europea: el Scenar2040. Su conclusión principal es tan honesta como incómoda: no existe una única respuesta correcta para el campo del futuro. Y esa tensión es, precisamente, la que más nos interesa debatir.
El estudio construye tres escenarios alternativos al rumbo actual —productividad e inversión, medio ambiente y clima, y un hipotético escenario sin PAC— para explorar qué implicaciones tendría cada orientación en términos económicos, sociales y ambientales. No se trata de recetas, sino de herramientas para pensar. Y sus hallazgos revelan contradicciones que ningún diseño político puede resolver de forma indolora.
El estudio construye tres escenarios alternativos al actual: productividad e inversión, medio ambiente y clima, y un hipotético escenario sin PAC
Más producción o más sostenibilidad: la encrucijada que no desaparece
El primer escenario alternativo apuesta por canalizar los fondos de la PAC hacia la productividad y la competitividad. El resultado proyectado es un incremento de la producción agraria en torno al 2,7 %, precios alimentarios más bajos para los consumidores y una mejora de la balanza comercial europea de casi 2.700 millones de euros. A cambio, las presiones ambientales se intensifican: más emisiones de gases de efecto invernadero, más excedente de nitrógeno por hectárea.
El segundo escenario da la vuelta al tablero: más inversión en medidas agroambientales, menos producción (-4 %), pero también menos contaminación, menos emisiones y hasta 90.000 nuevos empleos ligados a una agricultura más extensiva y diversificada. El precio: alimentos más caros, mayor dependencia de importaciones y un deterioro de la balanza comercial.
Lo que el Scenar2040 pone sobre la mesa con claridad meridiana es que ambas direcciones tienen costes reales. No hay una que «gane» en todos los indicadores. La eficiencia productiva y la sostenibilidad ambiental tiran, con frecuencia, en sentidos opuestos.
Más cerca de la nueva PAC: qué significan los avances de la negociación y qué está en juego para las OPFHLeer la publicación
El riesgo de las fugas de carbono: un argumento que suele olvidarse
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio —y menos discutidos en el debate público— tiene que ver con lo que ocurre más allá de las fronteras europeas. Si la UE reduce su producción en aras de la sostenibilidad ambiental, una parte de esa demanda se desplaza hacia regiones del mundo con sistemas de producción menos eficientes en carbono.
El resultado puede ser una paradoja: ganar en las estadísticas europeas de emisiones, pero contribuir a aumentar las emisiones globales. Es lo que el estudio denomina fuga de emisiones, y es un argumento que debería estar mucho más presente en el debate sobre la PAC.
A la inversa, un escenario de mayor productividad europea, aunque incremente ligeramente las emisiones internas, podría desplazar a productores globales menos eficientes y reducir el impacto climático total. La dimensión internacional de la política agraria europea, en definitiva, importa.
¿Y si no hubiera PAC?
El estudio incluye también un ejercicio contrafactual: ¿qué pasaría si la PAC desapareciera? La respuesta es nítida. Las rentas agrarias caerían en torno a un 11 % de media, con pérdidas de hasta el 21 % en las explotaciones más pequeñas y vulnerables. La producción alimentaria europea se reduciría un 5 %. Los precios subirían, impactando con más fuerza en los hogares con menos recursos. Y el empleo en el sector agroalimentario perdería en torno a 250.000 puestos de trabajo.
El ejercicio no propone suprimir la PAC, algo incompatible con los propios Tratados europeos, sino subrayar su función estabilizadora y el coste real de su eventual desmantelamiento. Una advertencia que conviene no perder de vista en tiempos de revisión presupuestaria.
Reforma de la PAC: desentrañando el giro de la Comisión Europea y el nuevo reparto de fondosLeer la publicación
Un investigador europeo, un debate español
Que estas conclusiones lleguen de primera mano a España no es habitual. Por eso, el próximo 12 de junio, Cajamar organiza un webinar abierto titulado: ‘¿Qué le falta a la PAC? Retos del sector agroalimentario español ante la reforma’, en el que Thomas Fellmann, investigador sénior, responsable de proyectos y analista de políticas agrarias en el propio CCI de la Comisión Europea, presentará el Scenar2040 en detalle y trasladará sus principales implicaciones al contexto español.
Fellmann es uno de los autores mejor situados para explicar qué significa, en términos concretos, cada uno de los escenarios proyectados, y qué márgenes reales tiene la política agraria europea para moverse entre ellos. Su intervención abrirá un debate que contará con la participación de voces muy diversas del sector:
Ignacio Atance Muñiz, director del Servicio de Estudios de Grupo Cajamar, que moderará el panel central.
Pablo Resco Sánchez, responsable de Estrategia Agroalimentaria en Plataforma Tierra, que conducirá el debate abierto con el público.
Marta Llorente, ganadera y agricultora, que aportará la perspectiva de quien trabaja el campo a diario.
José Ramón Díaz de los Bernardos Romero de Ávila, coordinador del área de agricultura, ganadería y pesca del capítulo español del World Food Forum.
Maxime Orhon, especialista en política agraria en Coalición por otra PAC.
Eduardo Moyano Estrada, doctor ingeniero agrónomo y sociólogo.
José María Sumpsi Viñas, catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid y referencia del CEIGRAM, que ofrecerá la síntesis y las reflexiones finales.
Thomas Fellmann presentará el Scenar2040 en detalle en el webinar organizado por Cajamar este 12 de junio
El campo español necesita este debate
Los retos que el Scenar2040 proyecta a escala europea se amplifican en España: relevo generacional, rentabilidad comprometida, exigencias ambientales crecientes, burocracia que ahoga. La reforma de la PAC post-2027 se negocia ahora mismo en Bruselas, condicionada por las discusiones sobre el Marco Financiero Plurianual. Lo que se decida en los próximos meses definirá las reglas del juego para el sector agroalimentario durante al menos una década.
El webinar del 12 de junio no pretende resolver lo que el propio Scenar2040 reconoce como irresoluble con una sola palanca. Pero sí ofrece algo valioso: un espacio para pensar en común, con datos sobre la mesa y voces que representan ángulos muy distintos del mismo problema.
Gland, Suiza, 1 de mayo de 2026 – Un nuevo informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza examina las vías para transformar los marcos legales y políticos que apoyen mejor la agricultura sostenible. El informe encuentra oportunidades para reformas que beneficiarían tanto a las personas como al planeta.
Paisaje agrícola en Aakkar El Aatiqa, Líbano
Los sistemas alimentarios y agrícolas (SAF) están en el corazón de la seguridad alimentaria, la nutrición y el desarrollo rural, pero el modelo dominante de la agricultura convencional históricamente no ha tenido en cuenta adecuadamente las externalidades ambientales y sociales en la toma de decisiones o en las mediciones de éxito. Esto ha dado lugar a sistemas de producción insostenibles que degradan los ecosistemas, reducen la biodiversidad y comprometen la salud del suelo, la calidad del agua y la resiliencia climática. Hoy, la urgencia de hacer la transición hacia una agricultura sostenible es mayor que nunca, impulsada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de un desarrollo equitativo. La UICN ha elaborado una revisión exhaustiva de diversos marcos políticos y legales que pueden permitir dicha transición, destacando las dimensiones internacionales, regionales y nacionales, y ofreciendo recomendaciones clave para gobiernos y otros actores.
Existe una necesidad urgente de acelerar la transición hacia sistemas de producción agrícola sostenible. Un paso importante para lograrlo es diseñar o fortalecer marcos políticos y legales habilitadores mediante un enfoque integral y multiactor que involucre activamente a las comunidades agrícola, medioambiental y de conservación tanto en el diseño como en la implementación de políticas»
A nivel internacional, el informe destaca cómo los principales Acuerdos Medioambientales Multilaterales —especialmente el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación— reconocen cada vez más el papel fundamental de la agricultura sostenible en la afrontación de los desafíos ambientales globales. Este reconocimiento creciente está integrado en un panorama institucional más amplio moldeado por organizaciones internacionales clave como la FAO, la OMC, la OIT y la OCDE, que influyen en las políticas agrícolas nacionales mediante el desarrollo de normas, directrices y marcos políticos que apoyen caminos agrícolas más sostenibles.
A nivel regional, el análisis examina la evolución de la Política Agrícola Común de la Unión Europea y de algunos acuerdos comerciales regionales seleccionados, ilustrando tanto los avances como los desafíos persistentes en la alineación de objetivos agrícolas, ambientales y comerciales.
El análisis abarca una amplia gama de ámbitos políticos y legales relevantes para la agricultura sostenible, incluyendo la conservación de la biodiversidad, la mitigación y adaptación al cambio climático, la planificación del uso del suelo, la protección ambiental, las condiciones laborales y los mecanismos de apoyo a los agricultores. Refleja la amplia comprensión del informe sobre la agricultura sostenible, abarcando dimensiones ambientales, sociales y económicas, y reconociendo enfoques diversos como la agroecología, la agricultura ecológica, la agricultura regenerativa e inclusiva en la naturaleza. La evolución de estos enfoques hacia la agricultura sostenible se refleja en la orientación técnica y las políticas públicas, que destacan la importancia de marcos legales y políticos que puedan adaptarse a las condiciones medioambientales, sociales y económicas en constante cambio.
Se identifican como puntos de entrada importantes instrumentos de planificación y reporte como las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC), los Planes Nacionales de Adaptación (NAP) y las Estrategias y Planes de Acción Nacionales para la Biodiversidad (NBSAPs) como puntos de entrada importantes para ayudar a acelerar la transición hacia enfoques de agricultura sostenible.
Los estudios de caso de Brasil, Alemania, Kirguistán, Uganda y Vietnam revelan una variedad de estrategias y desafíos en el diseño e implementación de leyes y políticas para apoyar la agricultura sostenible. El éxito depende de una voluntad política sólida y coherencia política, una participación activa de los actores implicados y políticas basadas en la evidencia y las condiciones locales. Cada país tiene necesidades, conocimientos y capacidades muy específicos que exigen soluciones personalizadas. Esto supone un desafío importante para ampliar los enfoques de agricultura sostenible, ya que requiere una sólida coordinación intersectorial y colaboración multiactoral.
Más allá de los marcos existentes, el informe destaca la necesidad de movilizar toda la gama de palancas políticas y económicas disponibles para crear un entorno propicio que realmente apoye la agricultura sostenible.
«El apoyo político y legal para la agricultura sostenible requiere un enfoque integral y multisectorial. Esto incluye redirigir subvenciones de la agricultura convencional a prácticas sostenibles, fomentar la investigación sobre sistemas diversificados y resilientes, y aprovechar instrumentos, como los programas de contratación pública, para crear mercados estables para alimentos producidos de forma sostenible», dijo Sonia Peña Moreno, directora del Centro de Política y Derecho de la UICN.
Los autores concluyen que la transición hacia sistemas alimentarios y agrícolas más sostenibles depende no sólo de cambios en las prácticas agrícolas, sino también de entornos legales e políticos coherentes, adaptativos e integrados que reflejen los múltiples roles que la agricultura desempeña para las personas, la naturaleza y las economías.
El informe es el cuarto de la serie Common Ground on Food and Agricultural Systems de la UICN, que tiene como objetivo explorar las complejas relaciones entre la naturaleza y los sistemas alimentarios y agrícolas para informar las políticas y abordar mejor los retos de seguridad alimentaria y nutricional, cambio climático y conservación de la biodiversidad.
La publicación está disponible en línea a través de la Biblioteca de la UICN.
Agradecimientos /Un más sincero agradecimiento a la Fundación IKEA y a la Agence Française de Développement bajo la Asociación Francia-UICN por su apoyo.
Aviso legal /Las opiniones expresadas en este trabajo no reflejan necesariamente las de la UICN, la Fundación IKEA, la Agence Française de Développement u otras organizaciones participantes o de apoyo.
Sheba Crocker, 5 de junio 2026. World Economic Forum
Bienvenidos de nuevo a su análisis semanal de los principales problemas globales y las soluciones que impulsan el cambio.¿Cómo se transforman las ideas innovadoras del laboratorio al mundo real? Este mes nos centraremos en este tema, de cara a la Reunión Anual de los Nuevos Campeones. Esta semana analizamos iniciativas que están convirtiendo la innovación en progreso tangible, con una nueva generación de pioneros que comparten sus experiencias. También exploramos cómo los líderes pueden mantener el rumbo en sus esfuerzos por la inclusión y cómo la fragmentación financiera está reconfigurando los riesgos para las economías en todas las etapas de desarrollo.
Conozca las soluciones de IA que ya están dando resultados.
La innovación crea posibilidades, pero el impacto reside en su adopción. La campaña «Innovar. Escalar. Impactar. » del Foro se centra en las condiciones que permiten que las soluciones probadas lleguen a más personas, mercados e industrias.
El programa MINDS (Soluciones Significativas, Inteligentes, Novedosas y Desplegables) destaca las aplicaciones de IA que han superado la fase piloto y ahora ofrecen resultados medibles. Su tercera edición , que abarca 28 países, presenta 16 casos de 26 organizaciones.
Esto es lo que muestra la última cohorte: La IA se está adentrando en el mundo físico: sus implementaciones ahora van más allá de las pantallas y los paneles de control, llegando a minas, fábricas, redes eléctricas, hospitales y cadenas de suministro.
La gobernanza comienza desde el primer día: las implementaciones a gran escala utilizan cada vez más supervisión humana por niveles, medidas de seguridad estrictas y rutas de reversión integradas.
La sostenibilidad surge como un resultado no intencionado: la reducción de emisiones no era el objetivo principal de la mayoría de las implementaciones, pero el grupo informa de un menor consumo de energía, menos residuos materiales y rutas de transporte más cortas como resultados operativos.
Las mejoras en la productividad son cuantificables: la mitad de los solicitantes del programa MINDS informaron que los empleados podían completar más trabajo en el mismo tiempo, mientras que una organización de logística redujo el tiempo de planificación de más de 30 minutos a menos de 30 segundos. Ya está abierta la convocatoria para la próxima edición: la cuarta promoción de MINDS acepta solicitudes para casos de uso de IA impactantes y con una gestión segura, que se presentarán en la Reunión Anual de 2027 en Davos.
Cómo medirlo, los factores climáticos, edáficos y de cultivo que lo afectan, y su importancia para optimizar el riego y aumentar la productividad agrícola de manera sostenible.
Riego
1. Introducción 2. ¿Qué es el Contenido Volumétrico de Agua en el Suelo? 3. Factores que influyen en VWC 3.1 Climáticos 3.1.1 Temperatura 3.1.2 Radiación solar 3.1.3 Viento 3.1.4 Humedad relativa 3.1.5 Precipitación 3.1.6 Fenómenos de condensación 3.2 Edáficos 3.2.1 Textura 3.2.2 Estructura 3.2.3 Contenido de materia orgánica. 3.2.4 Densidad aparente. 3.2.5 Profundidad 3.2.6 Salinidad 3.2.7 Temperatura 3.3 Cultivo 3.3.1 Etapa fenológica 3.3.2 Profundidad y densidad radicular 3.3.3 Índice de área foliar y cobertura 3.3.4 Coeficiente de cultivo (Kc) 4. La importancia VWC en la agricultura 5. Bibliografía
1. Introducción
En el estudio del sistema suelo-planta-atmósfera, la cuantificación de la humedad del suelo es una variable fundamental para comprender los procesos hidrológicos y biológicos.
Sensor de humedad del suelo. Foto. BeeSensors
Sugerencia Infoagro
La importancia del VWC radica en su capacidad para describir la disponibilidad real de agua para los cultivos, y así poder optimizar los recursos hídricos y maximizar la productividad agrícola en un contexto de cambio climático y escasez de agua. Monitorear este dato evita tanto el estrés por sequía como la asfixia radicular, garantizando un crecimiento óptimo y constante de los cultivos.
En este artículo definiremos el VWC, cómo se calcula, los factores que le influyen y la importancia que tiene en la agricultura.
2. ¿Qué es el Contenido Volumétrico de Agua en el Suelo?
La humedad del suelo es un término general que se refiere a la cantidad de agua total presente en un suelo.
El contenido volumétrico de agua (VWC o Ɵv) es la forma más común de expresar la humedad del suelo, como la relación entre el volumen de agua y el volumen total de suelo (sólido, agua y aire).
Donde, Ɵv: Contenido volumétrico (cm3/cm3 o m3/m3) o (%) Va: Volumen de agua (cm3 o m3) Vt: Volumen total del suelo (cm3 o m3)
El VWC en un suelo nos indica la proporción del volumen total de suelo que está ocupado por agua. Se suele expresar como un decimal o como un porcentaje y depende de la capacidad de campo (CC) y del punto de marchitez permanente (PMP).
La capacidad de campo (CC) es la cantidad máxima de agua que un suelo es capaz de retener, después de que el exceso de agua haya drenado por completo por gravedad.
De forma práctica, la capacidad de campo es el contenido de agua total de un suelo tras 24 a 48 horas después de una lluvia intensa o riego abundante. Es el límite superior del agua útil.
Por otro lado, el punto de marchitez permanente (PMP) es el contenido de agua de un suelo en el cual las plantas ya no pueden extraer más agua, porque está firmemente adherida a las partículas del suelo, lo que provoca la marchitez irreversible. Es el límite inferior del agua útil.
La capacidad de campo y el punto de marchitez permanente están relacionados con la textura y estructura del suelo, la cantidad de materia orgánica y el tipo de minerales presentes.
Fig.1: Condiciones de humedad para suelos de diferentes texturas. Infoagro.
Los suelos arenosos son suelos con poca retención de agua y un drenaje rápido, debido a la cantidad de macroporos presentes. En cambio, los suelos arcillosos son todo lo contrario. Al tener gran cantidad de microporos, el agua queda fuertemente retenida y el drenaje hacia capas más profundas en el suelo es mínima.
Los suelos francos, podemos decir que, son suelos intermedios entre los anteriores, pues tienen un buen equilibrio de macro y microporos, lo que hace que haya un equilibrio entre el drenaje y el agua retenida.
La cantidad de arcilla, limo y arena, así como la compactación del suelo determinará la mayor o menor CC de un suelo (Thompson & Troeh, 2002).
Fig. 2: Variación de la capacidad de campo (CC) y el punto de marchitez permanente (PMP) en función de la textura del suelo.
Tanto la CC como el PMP se determinan de forma práctica por Métodos de Presión en el laboratorio, donde se asocia la CC con el contenido de humedad que se equilibra a una tensión de -0,1 a -0,33 bares, y el PMP a una tensión -15 bares.
También se emplean diferentes fórmulas empíricas para determinar la capacidad de campo o el punto de marchitez permanente, como la fórmula de Bodman y Mahmud, la cual estima la capacidad de campo (CC) en función del porcentaje de arena, limo y arcilla del suelo en base peso seco.
Otros autores como Van Genuchten (1980), Rawls y Brakensiek (1983), o Wösten (1994) emplean modelos más complejos de regresión múltiple para desarrollar ecuaciones de Pedotransferencia (EPT) para estimar la CC y el PMP.
Las EPT son ecuaciones matemáticas que se emplean para la determinación de propiedades del suelo que son complicadas de medir, como las constantes hídricas o la curva de retención de agua, a partir de otras propiedades del suelo que son más fáciles y baratas de obtener como la textura del suelo, el contenido de materia orgánica, o la densidad aparente.
El empleo de modelos de regresión múltiple para la determinación de la CC y el PMP son más rápidos, sencillos y mucho más precisos que la medición directa en un laboratorio. Además, son los modelos que se suelen emplear para la simulación del crecimiento de los cultivos, programación de riego y estudios hidrológicos donde se necesita asignar valores de retención de agua a grandes áreas de suelo.
Por ejemplo, para horizontes arenosos, la CC se estima con la siguiente ecuación:
Y para la PMP se emplea:
Donde, los coeficientes a, b, c, d y e son valores calibrados que varían en función de la región y el tipo de suelo.
Una simplificación de estas ecuaciones y que se emplea en muchos modelos agrícolas es considerar el PMP como una función lineal de la capacidad de campo.
La diferencia entre la capacidad de campo y el punto de marchitez es la cantidad de agua disponible para las plantas o Agua útil (AD).
El agua disponible o agua útil (AD) es la cantidad de agua que realmente se emplea para planificar el riego, ya que nos relaciona la retención de agua del suelo con la demanda hídrica de la planta. Se suele expresar en lámina de agua (mm), representando la altura del agua disponible en una determinada profundidad del suelo, generalmente la zona radicular.
Para determinar dicha lámina neta de agua (Ln), debemos conocer la densidad aparente (Da) y la profundidad de esa lámina (Pr), que generalmente se considera que es hasta la zona de las raíces.
De modo que:
Esta lámina representa la cantidad mínima de agua que el suelo debe almacenar para restituir el agua consumida por el cultivo y evitar el estrés hídrico.
Por otro lado, la lámina bruta de riego (Lb) será la cantidad de agua real que debemos de aplicar al suelo para compensar las pérdidas que se producirán durante el proceso de aportación de dicha agua por evaporación, escorrentía o percolación.
Siendo: Ln: lámina neta de riego (mm) Ea: eficiencia de aplicación del sistema de riego (%)
El contenido volumétrico de agua de un suelo es un parámetro fundamental en la agricultura, siendo el principal factor de control de la disponibilidad de agua para las plantas, ya que tiene un impacto directo en la absorción de nutrientes, turgencia, regulación de la temperatura y en la fotosíntesis. También, en las propiedades del suelo como la aireación, temperatura del suelo y la actividad microbiana.
El conocimiento preciso del contenido volumétrico de un suelo nos permite programar el riego de forma eficiente para asegurar un buen desarrollo de los cultivos, ahorrar agua y energía y disminuir la lixiviación de nutrientes.
3. Factores que influyen en VWC
El contenido volumétrico de agua en el suelo depende de varios factores:
3.1 Climáticos
El contenido volumétrico de agua de un suelo se ve afectado constantemente por los factores climáticos, siendo los que principalmente afectan los que están relacionados con la evapotranspiración, como la temperatura, radiación solar, viento y humedad relativa, y los que están relacionados con la humedad de recarga del suelo, como la precipitación, o los fenómenos de condensación
– 3.1.1 Temperatura
Un aumento de la temperatura del aire y del suelo, incrementa la tasa de evaporación del agua del suelo y la tasa de transpiración de las plantas, lo que resulta en una mayor pérdida de humedad del suelo.
– 3.1.2 Radiación solar
Un aumento en la intensidad y duración de la radiación solar provoca un aumento en la tasa de evaporación del suelo y transpiración de las plantas, lo que provoca un aumento de la pérdida de humedad del suelo.
– 3.1.3 Viento
El viento mantiene una gradiente de humedad alto entre la superficie del suelo y las hojas, y la atmósfera circundante, lo que mantiene una alta tasa de evaporación y transpiración.
– 3.1.4 Humedad relativa
Si la humedad relativa es baja, el gradiente de presión de vapor entre el suelo y la atmósfera aumenta, por lo que la pérdida de agua aumenta¡
– 3.1.5 Precipitación
Es la fuente principal de entrada de agua. La intensidad, duración y frecuencia de las lluvias determinan la recarga directa del contenido hídrico.
– 3.1.6 Fenómenos de condensación
Los fenómenos de condensación pueden alterar significativamente el contenido volumétrico de agua en el suelo, especialmente en las capas superficiales. En climas húmedos o desiertos, el rocío es un pequeño aporte de agua que hace que el contenido volumétrico en el suelo suba ligeramente en los primeros milímetros del perfil.
También puede ocurrir el fenómeno denominado condensación interna o destilación térmica. Este fenómeno ocurre dentro de los poros del suelo que se rellenan de agua cuando el calor del subsuelo asciende en forma de vapor de agua y se condensa al llegar a las capas superficiales más frías.
3.2 Edáficos
– 3.2.1 Textura
La proporción de arena, limo y arcilla (textura) es el factor edáfico más influyente en la retención de agua de un suelo.
Los suelos arcillosos, que se componen principalmente de partículas finas y tienen una alta proporción de poros pequeños (microporos), retienen el agua con mucha fuerza y gran parte de ella puede no estar disponible para las plantas. Luego, estos suelos tienen una alta capacidad de campo (CC) y un punto de marchitez permanentemente (PMP) alto.
Los suelos arenosos, que tienen partículas principalmente gruesas y predominan los poros grandes (macroporos), retienen el agua con poca fuerza que se mueve rápidamente hacia abajo por gravedad a través de los macroporos. Por tanto, son suelos con una baja capacidad de campo (CC) y un punto de marchitez (PMP) bajo.
Los suelos francos tienen una mezcla de partículas finas y gruesas equilibrada, al igual que de microporos y macroporos. Luego, son los suelos con la mayor agua disponible para las plantas.
– 3.2.2 Estructura
Los suelos con una buena estructura tienen partículas que forman agregados estables, lo cual crea una red de poros interconectados que facilitan la buena infiltración, pero a la vez también facilitan una buena retención del agua. Por tanto, cuanto mayor nivel de agregación y porosidad tiene un suelo, mayor contenido volumétrico de agua total tendrá.
– 3.2.3 Contenido de materia orgánica.
El contenido de materia orgánica es determinante en el mayor o menor contenido volumétrico de agua total de un suelo.
La materia orgánica tiene una gran capacidad de absorber y retener agua, a menudo hasta cinco o seis veces su peso.
Un suelo con un gran aporte de materia orgánica tendrá una mayor retención de agua disponible para las plantas, especialmente en suelos arenosos.
– 3.2.4 Densidad aparente.
Una alta densidad aparente de un suelo indica que el suelo es compacto. Esto significa que el volumen total de poros es pequeño, especialmente los macroporos, y su infiltración y el contenido volumétrico de agua total son pequeños. Luego, cuanto menor es la densidad aparente de un suelo, mayor cantidad de agua penetrará en su interior.
– 3.2.5 Profundidad
Cuanta mayor profundidad, mayor contenido de agua.
– 3.2.6 Salinidad
Cuanto mayor es, menor cantidad de agua disponible para las plantas.
– 3.2.7 Temperatura
Cuanto mayor temperatura del suelo, menor contenido de agua.
3.3 Cultivo
– 3.3.1 Etapa fenológica
En la etapa inicial, que la planta es pequeña, la transpiración es mínima y el contenido volumétrico se pierde principalmente por evaporación directa del suelo.
Durante la fase de desarrollo y floración, el contenido volumétrico desciende rápidamente cada día debido a la alta demanda hídrica del cultivo.
Finalmente, en la fase de maduración, la actividad metabólica desciende y el consumo de agua de la planta se reduce, estabilizándose el contenido volumétrico en el suelo.
– 3.3.2 Profundidad y densidad radicular
Un cultivo con raíces profundas puede extraer agua de capas inferiores, disminuyendo el contenido volumétrico del suelo en zonas donde cultivos de raíces cortas no llegan. Por otro lado, cuanto más denso es el sistema radicular, más rápido cae el contenido volumétrico de agua en esa zona, lo que crea un perfil de humedad heterogéneo.
– 3.3.3 Índice de área foliar y cobertura
Si el follaje de las plantas es denso intercepta más agua de lluvia evitando que esa agua llegue al suelo, lo que aumentaría el contenido volumétrico.
Por otro lado, la mayor cobertura del suelo por parte de las plantas hace que se reduzca la radiación solar incidente en la superficie del suelo, lo que disminuye la pérdida de agua por evaporación y manteniendo el contenido volumétrico de agua en el suelo.
– 3.3.4 Coeficiente de cultivo (Kc)
Los cultivos con un alto coeficiente de cultivo agotan más rápidamente las reservas de agua del suelo, como por ejemplo cereales (arroz, maíz), aguacate, cítricos, tomate, pimiento, etc. Sin embargo, los cultivos con un bajo coeficiente de cultivo mantienen por más tiempo el contenido de agua del suelo al transpirar menos, como los cereales de invierno (trigo, cebada), olivo, legumbres (lentejas, garbanzos), vid, almendro, etc.
4. La importancia VWC en la agricultura
El contenido volumétrico de agua de un suelo es la base de la agricultura de precisión. Es una medida crítica en la agricultura moderna que nos permite una gestión precisa del riego, pero su interpretación depende de una compleja interacción entre fenómenos físicos, factores propios del cultivo y las características del suelo. Su importancia radica en la capacidad de definir lo denominado “ventana de confort”, que representa el rango de presión o tensión en el que la planta no tiene que gastar energía extra para obtener el agua y se sitúa entre la Capacidad de Campo y el Punto de Marchites Permanente.
El contenido volumétrico de agua (VWC) es una medida crítica en la agricultura moderna que cuantifica la fracción de agua líquida respecto al volumen total del suelo. A diferencia de las mediciones cualitativas, el VWC permite una gestión precisa del riego, pero su interpretación depende de una compleja interacción entre fenómenos físicos, factores propios del cultivo y las características del suelo.
La monitorización del contenido volumétrico nos permite:
Optimizar el riego: Determinar con gran exactitud cuándo y cuánto regar para evitar la pérdida de agua innecesaria y los costes energéticos de su transporte por bombeo.
Eficiencia nutricional: Evitar la pérdida de nutrientes por lixiviación, y más concretamente de los nitratos hacia los acuíferos, asegurando que permanezcan en la zona del sistema radicular.
Prevención de enfermedades: Evitar un excesivo VWC que sature los poros del suelo evitará la anoxia en el suelo que favorecería la aparición de patógenos de suelo como Phytophthora.
Mejora de la calidad: La aplicación del riego deficitario controlado concentra los azúcares o aceites de los cultivos industriales, lo que mejora la calidad final de los productos.
En conclusión, el VWC es el indicador definitivo de la salud del sistema suelo-planta-atmósfera. Su análisis correcto permite transformar el manejo agrícola en una actividad sostenible, eficiente y altamente rentable.
5. Bibliografía
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